4 alimentos ricos en grasas saludables que se relacionan con mejor control de presión

Diversos productos aportan nutrientes que favorecen la elasticidad de los vasos y ayudan a reducir la inflamación vascular

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Aunque existe la creencia de que las grasas siempre resultan perjudiciales, especialistas destacan que algunos alimentos con grasas saludables pueden ayudar a controlar la presión arterial.

Alimentarse con productos adecuados ayuda a mejorar la función de los vasos sanguíneos y a reducir la inflamación. No obstante, Rozanski advierte en el medio citado que los resultados dependen de un patrón dietético constante, no de alimentos concretos: la coherencia diaria es lo que marca la diferencia para la salud vascular.

1. Pescado azul y sus beneficios para la presión arterial

Filete de pescado dorado y a la parrilla en una tabla de madera oscura, acompañado de dos mitades de limón asado, perejil fresco y granos de pimienta.

El pescado azul, como el salmón, la sardina, el atún, el arenque, las ostras y la trucha, aporta ácidos grasos omega-3 eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA). Estas grasas, presentes de forma natural en los pescados, contribuyen a reducir la presión arterial y a retrasar el avance de la placa en las arterias.

Las evidencias citadas por el medio sugieren consumir entre 2 y 3 gramos diarios de ácidos grasos omega-3 para lograr beneficios cardiovasculares notables. La Asociación Americana del Corazón recomienda comer dos porciones semanales, de aproximadamente 85 a 115 gramos cada una.

2. Semillas de lino como fuente vegetal de grasas saludables

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Las semillas de lino sobresalen por su aporte de ácido alfa-linolénico, un tipo vegetal de ácido graso omega-3. Cada cucharada de semillas enteras proporciona más de dos gramos de este compuesto, mientras que el aceite de lino concentra más de siete gramos por cucharada.

De acuerdo con estudios reunidos por Eating Well, consumir lino durante 12 semanas puede reducir tanto la presión arterial como el colesterol en personas con hipertensión.

La dietista Michelle Routhenstein subraya que los lignanos presentes en las semillas actúan como antioxidantes y antiinflamatorios, lo que ayuda a relajar los vasos sanguíneos y mejora la circulación.

3. Nueces y su aporte para la salud vascular

Un bol de cerámica lleno de garrapiñadas de nueces caramelizadas sobre una mesa de madera, con una cuchara de madera, un frasco con más nueces y un paño de lino en el fondo.

Las nueces constituyen una fuente relevante de ácido alfa-linolénico de origen vegetal. Según Rozanski, su consumo se relaciona con una mayor flexibilidad vascular y con una reducción de la inflamación.

La nutricionista Caroline Thomason Bunn cuenta al medio citad que las nueces también se distinguen por su contenido de fibra y polifenoles, antioxidantes que contribuyen a disminuir el riesgo de hipertensión.

Integrar nueces en la dieta diaria es una forma sencilla de sumar grasas saludables y nutrientes que favorecen el sistema cardiovascular.

4. Aceite de oliva extra virgen y su impacto en la presión arterial

El aceite de oliva extra virgen combina grasas monoinsaturadas con polifenoles. (Imagen ilustrativa Infobae)

El aceite de oliva extra virgen es rico en grasas monoinsaturadas y polifenoles. Los expertos consultados por el medio indican que su uso habitual ayuda a conservar la elasticidad de los vasos sanguíneos, a reducir el estrés oxidativo y a facilitar la circulación, aspectos que contribuyen a un control saludable de la presión arterial.

El consumo moderado de este aceite también ayuda a bajar el colesterol LDL y a disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Thomason Bunn recomienda reemplazar las grasas saturadas de la alimentación cotidiana por grasas como las contenidas en el aceite de oliva extra virgen, en beneficio del corazón.

Primer plano de tres filetes de salmón asado con espárragos verdes y rodajas de limón en un plato gris sobre una mesa de madera oscura.

Un metaanálisis publicado en The New England Journal of Medicine, centrado en la dieta mediterránea, demostró que la ingesta abundante de grasas insaturadas se relaciona con una reducción significativa en la incidencia de hipertensión y eventos cardiovasculares mayores.

Los autores señalan que este efecto protector se potencia cuando las grasas saludables forman parte de un patrón alimenticio equilibrado y variado, en lugar de consumirse de forma aislada.

La entidad enfatiza que integrar fuentes de omega-3 y grasas monoinsaturadas en la alimentación diaria, junto con la reducción de la sal y el mantenimiento de un peso saludable, conforma una de las estrategias más efectivas para preservar la salud cardiovascular a largo plazo.

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