El alemán Rico Krieger, condenado a muerte en Bielorrusia por terrorismo, ha solicitado el indulto al presidente, Alexandr Lukashenko, informó este martes el canal de Telegram de la oficina de prensa del líder bielorruso. “Se ha dirigido (al presidente) con una solicitud de indulto”, señala el canal, que incluye una imagen de una reunión entre Lukashenko y sus asesores para abordar este asunto.
El medio aseguró en el escueto mensaje que los detalles de la reunión se harán públicas “en breve”, sin ofrecer más detalles. Lukashenko dijo hoy, según la agencia de noticias estatal BelTa, que como presidente tendría la “última palabra” en el caso de Krieger.
BelTa añade que Lukashenko había invitado a personas involucradas en el caso a hablar con él, aunque sin especificar quiénes, aunque sí destacó que estaba el abogado que defendió a Krieger. “Bueno, y la persona que me informó por primera vez sobre el sabotaje (el jefe de la KGB, Ivan Tertel), que afortunadamente no provocó la muerte de personas”, dijo Lukashenko citado por la agencia.
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La agencia de noticias publicó una fotografía de Lukashenko sentado en una mesa con cinco personas. “Ya dije una vez que lo más difícil en el camino de un presidente son los casos que implican un castigo excepcional”, dijo Lukashenko. “Pero hay que tomar una decisión. Solo quiero consultar con ustedes al respecto”, dijo.
Krieger, de 30 años, lamentó previamente sus acciones en una entrevista difundida por la televisión estatal bielorrusa la semana pasada. En esa misma entrevista, el alemán, cuyas declaraciones fueron grabadas en una celda, confió en recibir el perdón de Lukashenko, cuyo país es el único de Europa donde aún se aplica la pena capital.
Krieger aseguró que había actuado por indicaciones del servicio de seguridad ucraniano que le ordenó fotografiar instalaciones militares en Bielorrusia y le indicó el lugar donde tenía que dejar una mochila que luego explotó sin causar víctimas. El alemán aseguró que se siete “totalmente abandonado” por el gobierno alemán y los únicos que luchan por su vida y presionan a Berlín para que “de algún paso” son sus padres y su abuela.







