Santo Domingo.– El proyecto de Reforma Fiscal presentado por el presidente Luis Abinader, que propone la eliminación de exenciones en sectores como zonas francas, turismo, y la aplicación de impuestos a bebidas alcohólicas y azucaradas, ha generado reacciones encontradas entre los legisladores del oficialismo y la oposición.
El presidente de la Comisión de Industria y Comercio de la Cámara de Diputados, Charlie Mariotti Junior, expresó su preocupación por el impacto negativo que la reforma tendría en los sectores productivos del país, debido a la eliminación de subsidios y exenciones fiscales.
“Quizás algunas exenciones ya cumplieron su cometido, pero hay otras que deben ser evaluadas en su justa medida por lo que han contribuido al crecimiento económico del país”, sostuvo Mariotti.
Además, Mariotti aseguró que el proyecto será aprobado por los legisladores del oficialismo, quienes son mayoría en el Congreso, y lamentó que no se hayan considerado las propuestas de modificación de la oposición.
“Esta reforma es un regalo para el presidente de la República. Nadie la pidió, y no es necesaria”, subrayó el legislador.
Por su parte, la diputada Selinée Méndez calificó la eliminación de las exoneraciones contempladas en la Ley de Cine como un “golpe mortal” para la industria cinematográfica dominicana. “Es lamentable que, después de tanto avance y reconocimiento internacional, nuestro cine reciba esta noticia tan negativa. Nos sentimos de luto”, declaró Méndez.
En contraste, los diputados oficialistas defienden la medida, reconociendo que aunque la eliminación de privilegios a sectores como zonas francas y turismo podría tener un impacto negativo, el gobierno ha demostrado disposición para hacer sacrificios. La diputada Soraya argumentó que la reforma busca un equilibrio económico y una redistribución de la riqueza. “Lo que queremos es que la gente sienta el crecimiento del país, que se ha reducido la pobreza. Ahora se trata de que ese avance se perciba”, afirmó.
La reforma fiscal tiene como objetivo recaudar más de RD$122,000 millones para financiar el presupuesto del 2025, que supera el billón de pesos con un déficit del 3%. Los legisladores oficialistas insisten en que es crucial invertir adecuadamente los fondos recaudados para garantizar un retorno justo para la ciudadanía.







