Santo Domingo.- Rafael Salazar, administrador general de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID), valoró positivamente las recientes declaraciones del ministro de Medio Ambiente, Armando Paíno Henríquez, quien afirmó que la explotación minera en la reserva de las Cuevas del Pomier no se ha realizado correctamente, causando daños ambientales evidentes.
En una entrevista telefónica para el programa Matutino Su Mundo, Salazar explicó que si se respeta la legislación vigente sobre el manejo de esta problemática, el problema estaría resuelto. Subrayó que en un área protegida como la de las Cuevas del Pomier, no debe haber actividad minera en la zona núcleo ni en la de amortiguamiento, que abarca un área de 300 metros.
El administrador de EGEHID expresó que, con los estudios realizados, el Ministerio de Medio Ambiente tiene claro qué pasos seguir. No obstante, reiteró su apoyo a lo que estipula la ley y señaló su preocupación por posibles explosiones cercanas a las cuevas, ya que las vibraciones podrían afectar este invaluable tesoro cultural dominicano.
Salazar también anunció que se está elaborando un plan que será presentado la próxima semana por el arquitecto Marco Barinas, en colaboración con la Fundación Metrópolis y un grupo de expertos comprometidos con la preservación de las Cuevas del Pomier.
Resultados preliminares de las cuevas de Pomier
El informe preliminar del estadounidense George Veni resalta que, de 55 cuevas listadas en El Pomier, este listado se redujo al notar, en sus exploraciones de las últimas dos semanas, que algunas se conectan entre sí, “pero se descubrieron otras cuevas no contabilizadas, y ahora el número es de 57 cuevas”.
Indica que se confirmó́ la ubicación y entrada de 24 cuevas, de las que hay 9 cavernas que han sido afectadas por la actividad minera y otras 7 afectadas por la operación de las canteras.
Se conoce que hay 25 cuevas que tienen arte rupestre y algunas de las cuevas que fueron destruidas por la actividad minera contenían pictografías y petrográficos que ya se perdieron, lamentó Veni.
Recomendó completar el trabajo de inventariar y ubicar todas las cuevas; realizar investigaciones en las áreas de geología, biología, arqueología, etc.; crear programas de seguimiento para monitorear y buscar cambios que ocurran dentro de las cuevas, y mapear más cuevas y con más detalle.
Considera que el plan de remediación que se contemple debe ser ambiental y ecológicamente sostenible. En ese sentido, recomienda: (1) que no se extienda la pendiente del muro de la cantera hacia o dentro de la reserva; y (2) cambiar las pendientes de la pared desde abajo, no desde arriba. “En lugar de hacer cortes, es mucho mejor rellenar, trayendo material en lugar de hacer excavaciones”, dijo.
Advirtió que construir taludes cerca de la caverna número 4 podría afectarla, al tiempo que expresa preocupación por “la contaminación de las aguas para consumo humano”.
“Han ocurrido eventos en los cuales las aguas en La Toma de San Cristóbal se han emblanquecido. Eso obedece a la cal que llega a estar en contacto con las aguas subterráneas que eventualmente llegan a las aguas superficiales. En las canteras suelen hacerse perforaciones. Cuando se hacen voladuras se genera mucho polvo en el aire y luego ese polvo puede pasar a través de las perforaciones en el subsuelo”.
Otra contaminación en áreas cerca de canteras y las minas, viene como resultado del uso de explosivos en las voladuras. “Alrededor del 30% del material explosivo se queda como residuo en el ambiente y el subsuelo, y ese material contamina las aguas subterráneas”, indica el experto, según una traducción libre de sus conclusiones.
Recomienda hacer estudios con trazadores para delimitar las áreas que drenan hacia La Toma y otros puntos de captación de agua para los sistemas de abastecimiento y trasladar la actividad minera a otro lugar, ya que la minería puede encontrar el mismo material de roca caliza en otros lugares, no muy lejanos al lugar actual.
“La operación minera puede trasladarse hacia el Oeste, donde los mapas hidrogeológicos muestran que tienen el mismo material de roca caliza en un área de por lo menos 110 kilómetros cuadrados. Esa es un área mucho mayor que donde se ha explotado hasta ahora. Sin embargo, antes de hacer ese cambio deben realizarse todos los estudios de impacto ambiental antes de hacer un cambio de ese tipo”. “Es muy probable que, por ser roca caliza, también existan cuevas que deben ser exploradas e investigadas”, agrega.
En cuanto al aprovechamiento de la reserva con fines turístico, recomienda mejorar los caminos de acceso y la señalización de las cuevas, crear un centro de visitantes; crear recorridos por el bosque y otras actividades; limpiar las cuevas y mantener a la gente en los senderos; aumentar los precios del tour para extranjeros. “La inversión se recuperará con un mayor turismo y luego los fondos financiaran más investigaciones y protección de la reserva”, plantea Veni.











