REDACCIÓN.- Numerosas explosiones de gran potencia sacudieron poco después de la 01:00 (22:00 GMT) de la madrugada del jueves el centro de la capital ucraniana, al lanzar las fuerzas rusas un nuevo ataque masivo combinado con misiles y drones contra Kiev y sus alrededores.
Según el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, al menos 2 personas murieron y 54 han resultado heridas en varios distritos de la capital durante el ataque, que ha provocado destrozos en varias zonas de la ciudad. Klitschko señaló también que un niño de cinco años fue llevado a un hospital.

En Kharkiv (este) y Odesa (sur), dos de las ciudades más grandes de Ucrania, los residentes han soportado días de repetidos ataques de vehículos aéreos no tripulados y han visto marcadas sus vidas por una mezcla de miedo y desafío.
El martes, un enjambre de drones atacó Kharkiv a plena luz del día y rompieron el patrón de ataques nocturnos, mataron a una persona e hirieron a diez.
Cientos de kilómetros al sur, en Odesa, los residentes se enfrentaron a ataques igualmente intensos las dos últimas noches.
Según Oleksandr Kovalenko, analista militar de Odesa, la escalada de los ataques rusos contra la población civil revela la total indiferencia de Moscú por los esfuerzos de paz. “Se trata de un esfuerzo calculado para aterrorizar a los ucranianos y aplastar su voluntad de resistencia”, declaró a EFE. “Rusia no tiene intención de detenerse”, sentenció.
Kovalenko señaló que Rusia lanzó 1.346 drones en lo que va de abril, menos que el récord de 4.196 lanzados el mes pasado. Sin embargo, los ataques se han vuelto más destructivos debido a la evolución de las tácticas.
Las fuerzas rusas despliegan ahora drones en grupos que vuelan a gran altura para eludir las defensas aéreas ucranianas y luego se lanzan en picado hacia los objetivos en rápida sucesión, dejando poco tiempo para reaccionar.
Como resultado, el porcentaje de drones que las defensas aéreas no logran interceptar ha aumentado recientemente hasta el 11%, frente al 3-4% de hace un mes.
Aunque todavía no es crítica, esta tendencia, combinada con el aumento de la carga explosiva de cada dron, aumenta el peligro y exige reforzar las defensas aéreas locales, advirtió Kovalenko.











