Santo Domingo, DN. – La Cámara de Diputados dio un paso significativo hacia la promoción de hábitos alimenticios saludables en la población estudiantil al aprobar en primera lectura un proyecto de ley que revolucionará las cafeterías escolares del país.
La iniciativa, impulsada por la diputada Nelsa Soraya Suárez, prohíbe la venta y distribución de refrescos y productos ultraprocesados dentro de los centros educativos.
La propuesta legislativa veta explícitamente la promoción, venta o entrega de alimentos ultraprocesados con altos niveles de azúcar o sodio, así como bebidas azucaradas consideradas perjudiciales para la salud de los niños.
El artículo 31 del proyecto enfatiza que los alimentos ofrecidos en las escuelas deben nutrir adecuadamente el desarrollo físico e intelectual de los estudiantes.
Un aspecto crucial de la ley es la disposición de que las comidas escolares deben prepararse directamente en los planteles. Para ello, el sistema educativo deberá asegurar la disponibilidad de las instalaciones necesarias.
En los casos donde esto no sea posible de inmediato, se permitirá el uso de cocinas externas ubicadas a no más de mil metros de la escuela, buscando así un mayor control sobre la calidad y seguridad de los alimentos.
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Además, el proyecto promueve la compra local de productos agropecuarios. El artículo 57 establece que las escuelas deberán priorizar la adquisición de alimentos provenientes de sus propias comunidades, con el doble objetivo de apoyar la agricultura familiar y preservar la cultura alimentaria local.
Para garantizar el cumplimiento de la ley, se contemplan sanciones para aquellos que la infrinjan. Directores escolares que hagan un uso indebido de los fondos destinados a la alimentación estudiantil, así como proveedores que obtengan contratos de forma fraudulenta o suministren alimentos de baja calidad que pongan en riesgo la salud de los alumnos, podrían enfrentar penalidades.
Ahora, el proyecto de ley pasará a una segunda discusión en la Cámara de Diputados antes de ser remitido al Senado, donde deberá seguir el mismo proceso de estudio en comisión y aprobación en dos lecturas para convertirse en ley.
Esta iniciativa representa un avance importante en la búsqueda de un entorno escolar más saludable para los niños y jóvenes dominicanos.







