Santo Domingo, R.D.– La exvicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell Barr, advirtió sobre la fragilidad institucional y los riesgos democráticos que supone el uso desmedido y la corrupción en torno a los recursos públicos en América Latina.
“No es solo mirar lo que está ocurriendo en la República Dominicana, sino también en Latinoamérica”, enfatizó.
Campbell sostuvo que los casos de corrupción deben ser entendidos como lecciones para fortalecer los mecanismos de control y garantizar que los fondos públicos sean destinados a mejorar las condiciones de vida de la población.
Durante su intervención en el programa, Campbell señaló que para consolidar instituciones sólidas se requieren varias condiciones: mecanismos de control claros y eficientes, un control ciudadano más activo, una prensa investigativa que priorice los temas de fondo y un sistema judicial independiente que evite la impunidad. “Sin un sistema judicial fuerte, los procesos de corrupción terminan desmantelando al Estado”, subrayó.
La exvicepresidenta reconoció que, aunque Costa Rica ha sido ejemplo de institucionalidad en la región, en los últimos años también ha experimentado señales de debilitamiento. Enfatizó que los países deben trabajar en corregir y mejorar su gestión pública sin compararse con naciones de baja institucionalidad.
Prioridades de inversión
Campbell destacó como logros de Costa Rica la abolición del ejército y el consecuente redireccionamiento de recursos hacia sectores sociales. Recordó que su país invierte cerca del 8 % del PIB en educación y mantiene un sistema de salud financiado de forma tripartita entre el Estado, los empleadores y los trabajadores.
Cuestionó la utilidad de los ejércitos en América Latina, señalando que históricamente no han servido para defender a las naciones entre sí, y planteó la necesidad de analizar los altos costos de estas estructuras militares frente a las demandas sociales.
Mujeres, política y democracia
En relación con la participación de las mujeres en la vida política, Campbell advirtió sobre la violencia política de género, que desalienta a muchas a involucrarse en la gestión pública. Afirmó que los Estados se privan de “recursos excepcionales” al mantener miradas parciales que excluyen a las mujeres de la toma de decisiones.
En ese sentido, llamó a las nuevas generaciones y a las mujeres a asumir con valentía la cuota de responsabilidad política, vencer el miedo y lanzarse a liderar procesos de transformación social. “Todas las personas son líderes; se trata de dar el paso para sanar la sociedad”, concluyó.











