REDACCIÓN.- El Senado de Estados Unidos rechazó este viernes un proyecto de ley temporal que buscaba evitar el cierre del Gobierno federal el 1 de octubre, con 44 votos a favor y 48 en contra.
La votación evidencia las profundas diferencias entre republicanos y demócratas sobre gasto público, atención sanitaria y seguridad de funcionarios.
El texto aprobado horas antes en la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, buscaba mantener las agencias federales en funcionamiento con los niveles de financiamiento actuales hasta el 21 de noviembre y destinaba USD 88 millones para reforzar la seguridad de miembros del Congreso, el poder ejecutivo y la Corte Suprema.
Sin embargo, en el Senado solo un demócrata apoyó la medida, muy lejos de los 60 votos necesarios para avanzar.
El expresidente Donald Trump comentó sobre la votación: “Creo que podrías terminar cerrando el país por un periodo de tiempo… Necesitamos 60 votos”, refiriéndose a la necesidad de consenso para aprobar la propuesta presupuestaria.
Ambos bloques tendrán ahora diez días para negociar y lograr que la propuesta alcance los 60 votos requeridos para evitar el posible cierre. No se espera actividad en el Senado hasta el 29 de septiembre, un día antes de que expire el plazo para un acuerdo.
Los demócratas habían exigido fondos adicionales para créditos fiscales bajo la Ley de Asistencia Asequible y la restitución de recursos eliminados del programa Medicaid, mientras que los republicanos proponen una resolución de continuidad “limpia” que mantiene el gasto sin cambios y evita nuevos compromisos.
Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, de expirar los subsidios fiscales de Obamacare, cerca de cuatro millones de personas perderían cobertura en 2026 y los costos aumentarían para otros 20 millones.
Aunque la crisis afecta aproximadamente una cuarta parte del presupuesto federal —USD 7 billones— partidas como Seguridad Social, Medicare y pagos de la deuda nacional continúan garantizadas. La falta de acuerdo eleva los temores sobre un posible cierre del Gobierno si no se aprueba al menos una ley provisional antes de medianoche del 30 de septiembre.
El Congreso estadounidense sigue atrapado en un ciclo de tensiones partidistas, donde la urgencia por evitar el cierre del Gobierno choca con prioridades políticas divergentes de republicanos y demócratas.






