Santiago, R.D. – La diputada por la provincia de Santiago, Soraya Suárez, atribuyó los recientes hechos de violencia registrados en esa demarcación a enfrentamientos entre bandas de sicarios, y no a un incremento generalizado de la delincuencia, como se ha especulado en distintos sectores.
La legisladora explicó que, tras analizar los acontecimientos ocurridos en los últimos meses, se evidencia que la mayoría de los crímenes están vinculados a conflictos internos entre grupos del crimen organizado dedicados al sicariato.
Sus declaraciones se producen luego de varios sucesos que han conmocionado a la población, entre ellos el asesinato de los hermanos Robert Alexander Minier Sandoval y Freddy Minier Sandoval, ocurrido el pasado 7 de octubre en la comunidad de San José Afuera, municipio de Baitoa, hecho que dejó siete menores huérfanos.
La diputada también se refirió a la masacre de La Barranquita, en la que cinco hombres fueron ultimados el pasado 10 de septiembre durante un operativo policial. Inicialmente reportado como un intercambio de disparos, el hecho fue posteriormente calificado por el Ministerio Público como un crimen múltiple, por lo que once agentes policiales enfrentan medidas de coerción y el caso fue declarado complejo.
De igual forma, otros episodios de violencia registrados en Pueblo Nuevo, donde dos jóvenes perdieron la vida y tres resultaron heridos durante un tiroteo ocurrido el pasado lunes 6 de octubre en medio de un “teteo”. La Policía Nacional identificó a los presuntos autores, quienes permanecen prófugos.
Asimismo, en menos de un mes, al menos diez personas han muerto de manera violenta en distintos sectores de Santiago, en hechos que las autoridades vinculan al sicariato y a disputas entre bandas.
Uno de los casos más recientes es el hallazgo del cadáver de Modesto Marmolejos del Rosario, de 52 años, en el canal Ulises Francisco Espaillat (UFAE), en el municipio de Esperanza, luego de desaparecer el pasado 4 de octubre en Santiago Oeste (Cienfuegos).
La diputada Suárez enfatizó que la violencia en Santiago no responde a una escalada social ni a un deterioro de la seguridad ciudadana en general, sino a una guerra entre estructuras criminales que operan de manera focalizada.







