PARÍS.- Un total de 60 investigadores de la policía francesa trabajan contrarreloj para identificar y capturar a los responsables del audaz robo de joyas reales ocurrido en el Museo del Louvre, hecho que ha reavivado el debate sobre la seguridad en los museos de Francia.
El asalto ocurrió alrededor de las 09:30 de la mañana, cuando el museo ya estaba abierto al público. Los ladrones, presuntamente parte de una organización criminal, rompieron vitrinas con motosierras pequeñas y sustrajeron varias piezas de gran valor histórico y económico en una operación que duró aproximadamente siete minutos. Posteriormente, huyeron en motocicletas de gran cilindrada y con el rostro cubierto.
Debido al incidente, el Louvre permaneció cerrado el domingo y también este lunes. Entre las joyas robadas destacan el collar de zafiros de la reina María Amelia, compuesto por ocho zafiros y 631 diamantes; el collar de esmeraldas de María Luisa, con 32 esmeraldas y 1.138 diamantes; y la diadema de la emperatriz Eugenia de Montijo, adornada con unos 2.000 diamantes. Todas las piezas pertenecen al siglo XIX.
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El ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que se trata de “ladrones experimentados” y no descartó que pudieran ser extranjeros conocidos por acciones similares. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, reconoció errores en la seguridad del recinto y calificó el hecho como un fallo grave que deja “una imagen muy negativa” del país.
Parte del equipo utilizado en el robo fue abandonado en el lugar gracias a la intervención del personal del museo. Expertos señalan que las joyas, en su estado actual, serían imposibles de vender debido a su notoriedad y valor histórico.
El presidente Emmanuel Macron aseguró que los responsables serán llevados ante la justicia y que las piezas serán recuperadas. Sin embargo, este incidente ha generado indignación nacional y ha reabierto críticas sobre la vulnerabilidad de instituciones culturales francesas, especialmente tras otros recientes robos en museos del país.
La última vez que el Louvre fue víctima de un robo fue en 1998. El más recordado sigue siendo el robo de la Mona Lisa en 1911, recuperada meses después.






