El ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reconoció ante una jueza que intentó manipular la tobillera electrónica que utiliza como parte de su régimen de prisión domiciliaria. Aseguró que actuó bajo un episodio de “alucinación” y “paranoia” provocado por medicamentos ansiolíticos y antidepresivos que comenzó a tomar recientemente.
Durante la audiencia de custodia, presidida por la jueza Luciana Sorrentino, Bolsonaro negó que se tratara de un intento de fuga. Explicó que sospechó que el dispositivo contenía un sistema de escucha y decidió abrirlo con un soldador, acción que detuvo minutos después cuando “recuperó la razón”.
Según su relato, la manipulación ocurrió cerca de la medianoche, en su residencia, donde se encontraba acompañado por su hija, su hermano y un asesor. Sostuvo que ninguno de ellos participó en el incidente y que, tras darse cuenta de lo ocurrido, contactó a los agentes encargados del monitoreo.
La magistrada ratificó la prisión preventiva ordenada por el ministro Alexandre de Moraes, al considerar que todo el procedimiento policial se ajustó a la ley y que Bolsonaro no presentó denuncias por abuso de autoridad. Indicó que la audiencia tenía como objetivo verificar el respeto a los derechos fundamentales y no el fondo de la acusación.
El ex mandatario fue arrestado preventivamente el sábado, luego de que Moraes determinara que una vigilia convocada por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, en las afueras de su domicilio podía generar aglomeraciones que dificultaran la supervisión policial y facilitaran una posible fuga. En su decisión, el ministro señaló que la manipulación de la tobillera podía formar parte de un plan para garantizar una eventual huida.
Bolsonaro afirmó que la alteración fue consecuencia del uso de pregabalina y sertralina, recetadas por distintos médicos, y que la mezcla le generó ansiedad, confusión y sensación de persecución.
Este lunes, la Primera Turma del Supremo Tribunal Federal evaluará si mantiene o revoca la prisión preventiva. Mientras tanto, la defensa del ex presidente y de otros seis implicados en la intentona golpista de enero tiene plazo hasta el final del día para presentar sus apelaciones. Si la condena de 27 años y tres meses queda firme, Bolsonaro deberá pasar a prisión cerrada, enlazando la condena con la medida cautelar que cumple actualmente.






