El estrés crónico se ha consolidado como un factor de riesgo para la salud metabólica, capaz de aumentar los niveles de azúcar en sangre y favorecer la resistencia a la insulina, según especialistas citados por Eatingwell y Harvard Health.
Los expertos advierten que este efecto no solo afecta a quienes ya viven con diabetes, sino también a personas que buscan prevenir la enfermedad, debido a la combinación de alteraciones hormonales, problemas de sueño y cambios en la alimentación.
Durante situaciones de estrés, el organismo activa la respuesta de lucha o huida, liberando hormonas como el cortisol y la adrenalina, que elevan la glucosa y reducen la eficacia de la insulina. La exposición prolongada a estas hormonas puede derivar en resistencia a la insulina, obesidad, prediabetes y diabetes tipo 2, alertan los especialistas.
Además, el estrés afecta el sueño, un factor clave en el control glucémico. Datos de Eatingwell y Harvard Health indican que cerca del 75% de las personas reconoce que el estrés altera su descanso, dificultando que las células respondan correctamente a la insulina. Dormir entre siete y nueve horas por noche es fundamental para mantener el equilibrio metabólico.
Otro factor relacionado es la alimentación emocional, que incrementa el consumo de alimentos ricos en azúcares y carbohidratos, desplazando opciones más saludables como proteínas y fibra. Esto contribuye al aumento de peso, incrementando el riesgo de desarrollar diabetes.
Para mitigar los efectos del estrés, los especialistas recomiendan rutinas de relajación, actividad física regular y la práctica de actividades sin pantallas, como lectura o rompecabezas. Mantener estos hábitos puede ayudar a controlar el estrés, mejorar la calidad del sueño y favorecer el equilibrio metabólico.






