Washington.– El Gobierno de Estados Unidos evalúa los próximos pasos de su política hacia Venezuela en medio de un clima de tensión regional y presiones internas para aclarar un operativo militar en el Caribe que ha generado cuestionamientos en el Congreso.
El presidente Donald Trump encabezó este lunes una reunión en la Oficina Oval con sus principales asesores de seguridad nacional para analizar la situación en Venezuela, tras más de cuatro meses de incremento de presión diplomática, económica y militar sobre el gobierno de Nicolás Maduro.
El mandatario venezolano reapareció el domingo en un mitin en Caracas, donde rechazó versiones sobre una posible salida del país y aseguró que no cederá ante presiones externas. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene en la región un amplio despliegue militar, que incluye al portaaviones USS Gerald R. Ford, como parte de su estrategia para aumentar la presión sobre Caracas.
Trump confirmó recientemente que sostuvo una conversación telefónica con Maduro y que Washington ha planteado opciones para facilitar una salida negociada del mandatario. Hasta el momento, el gobierno venezolano no ha mostrado señales de aceptar alguna de esas alternativas.
Paralelamente, la administración enfrenta críticas por un ataque ocurrido el 2 de septiembre contra una embarcación en el Caribe, hecho que ha generado inquietud en el Capitolio debido a reportes que mencionan un segundo ataque contra sobrevivientes.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó la existencia del segundo ataque y señaló que la orden fue emitida por el almirante Frank M. “Mitch” Bradley, comandante del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU., quien actuó dentro de su autoridad. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, también respaldó al oficial.
Legisladores demócratas y republicanos han solicitado acceso a información clasificada sobre la operación y no descartan llamar a Hegseth y a Bradley a comparecer ante la Comisión de Servicios Armados. El presidente del comité, el republicano Mike Rogers, afirmó que, de confirmarse los detalles reportados, el hecho podría constituir un acto ilegal.
Estados Unidos no ha precisado cuáles serán los próximos pasos de su estrategia hacia Venezuela, aunque ha advertido sobre posibles acciones contra instalaciones vinculadas al narcotráfico. Analistas consideran que Washington evalúa opciones diplomáticas y militares mientras intenta evitar una escalada que provoque un conflicto mayor en la región.
Por ahora, la Casa Blanca se encuentra bajo presión tanto por la evolución del caso venezolano como por la necesidad de transparentar el operativo militar en el Caribe, que ha generado preocupación bipartidista.











