México se perfila como la economía más resiliente de América Latina, mostrando una recuperación gradual mientras la región enfrenta una desaceleración general, según el informe Perspectivas Económicas 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El organismo prevé que América Latina registre un crecimiento promedio del 2,3 % del PIB en 2025. Sin embargo, el desempeño será desigual entre los países. Brasil, por ejemplo, alcanzará 2,4 % este año, pero sufrirá una desaceleración hasta 1,7 % en 2026, debido principalmente a sus altos aranceles, que superan el 30 %. México, en cambio, mantiene aranceles inferiores al 10 %, lo que le permite sostener un crecimiento más estable: 0,7 % en 2025, con una recuperación gradual al 1,2 % en 2026 y 1,7 % en 2027.
La OCDE destacó que la región latinoamericana ha estado menos expuesta a la subida de aranceles internacionales, lo que ha amortiguado parcialmente el impacto de las tensiones comerciales. Según Aida Caldera Sánchez, jefa de la Dirección de Economía de la OCDE, “la posición de los países es muy desigual”, y se observan signos de desaceleración hacia 2026, excepto en México, que mantiene un crecimiento gradual gracias a sus exportaciones.
Por su parte, Luiz de Mello, director de la División de Estudios por País de la OCDE, señaló que la economía mundial ha mostrado resiliencia en la primera mitad de 2025, con un crecimiento global del 3,2 %, apoyado por políticas macroeconómicas favorables y anticipaciones de producción frente al aumento de aranceles. Sin embargo, advirtió que esta resiliencia es frágil y que los efectos de los aranceles podrían sentirse en los próximos meses, a medida que las empresas agoten sus márgenes y existencias de bienes importados.
El informe resalta que el motor exportador mexicano está sosteniendo la actividad económica, especialmente en productos no automotrices, gracias al aprovechamiento del Tratado México, EE.UU. y Canadá (T-MEC). Además, México se beneficia de la fuerte demanda estadounidense en tecnologías de la información (TI) e Inteligencia Artificial, sectores que han mostrado un dinamismo creciente.
No obstante, los expertos advirtieron que persiste un alto nivel de incertidumbre, que limita la inversión. Esta incertidumbre tiene un doble origen: factores globales como tensiones comerciales y geopolíticas, y factores internos como los recientes cambios en la reforma judicial y en los reguladores independientes.
En conclusión, mientras América Latina enfrenta una desaceleración generalizada, México se destaca como un faro de estabilidad económica, apoyado en sus exportaciones diversificadas y en la demanda tecnológica, aunque deberá superar desafíos relacionados con la inversión y la incertidumbre global para sostener su recuperación.







