El debut del documental “Sean Combs: Ajuste de cuentas”, ya disponible en Netflix, ha desatado una nueva confrontación pública entre el rapero condenado recientemente por delitos vinculados a prostitución y la plataforma de streaming.
La producción, dividida en cuatro episodios, revisa su carrera, su imperio musical y las acusaciones criminales que hoy enfrenta. Sin embargo, el artista asegura que se trata de un ataque personal, impulsado especialmente por su rival, 50 Cent (Curtis James Jackson), productor del proyecto.
Combs envió una carta de cese y desistimiento a la compañía a través de sus abogados, acusando a Netflix de actuar de manera “vengativa” luego de que el rapero rechazara en 2023 participar en un documental previo al negarse a ceder control creativo. Según el documento legal, la decisión de elegir a 50 Cent como productor fue “una respuesta directa a ese rechazo”, supuestamente con el objetivo de construir “un ataque unilateral” contra su imagen.
Ante esas afirmaciones, Netflix respondió de forma tajante. En declaraciones a Deadline, un portavoz aseguró que “las acusaciones son falsas” y recalcó que el proyecto no guarda vínculo alguno con negociaciones pasadas con Combs. Además, la plataforma negó que se trate de una obra difamatoria o de revancha: “Curtis Jackson es productor ejecutivo, pero no tiene control creativo. Nadie recibió compensación económica por participar”, afirmó.
El rapero también acusó a Netflix de emplear material audiovisual “robado y sin autorización”, pero el servicio de streaming defendió la legitimidad de su archivo, aclarando que todas las imágenes previas a su arresto fueron obtenidas legalmente. No obstante, el conflicto podría escalar: la carta de Combs advierte que no dudará en emprender acciones legales si considera vulnerados sus derechos de imagen o propiedad.
Combs, de 56 años, fue sentenciado en octubre a 50 meses de prisión por delitos de transporte con fines de prostitución, aunque fue absuelto de los cargos más severos relacionados con tráfico sexual y crimen organizado, por los que enfrentaba posible cadena perpetua. Paralelamente, continúa vinculado a más de 50 demandas civiles, muchas de ellas impulsadas por denunciantes que aseguran haber sido drogados y agredidos sexualmente por el artista y miembros de su equipo.
El documental, lejos de cerrar el capítulo, parece haber reactivado una batalla pública y judicial en torno al ex magnate del hip hop, quien insiste en que la producción busca destruir su legado, mientras Netflix defiende su trabajo como una investigación legítima y respaldada legalmente.







