Por P. Enerio Vásquez
“Hay un país en el mundo. Colocado. En el mismo trayecto del Sol. Oriundo de la noche. Colocado, en un inverosímil archipielago de azúcar y de alcohol”.
Pedro Mir.
En estos días nos visitó el secretario de defensa de los E. U. (Pete Hegseth). Hasta piropos hubo a nuestra bandera, pero como decía mi abuela, en esta vida, gratuito, sólo Dios, pronto el escorpión sacó la cola y los vientos huracanados del Norte, soplaron con fuerza en nuestro suelo.
El presidente Abinader complaciente y temeroso de fallarles a sus amos le concedió sus solicitudes disfrazadas de acuerdo de colaboración bilateral y estratégica y por demás temporal para ayudarnos con los Narcos, terroristas y delincuentes organizados, no pedimos mucho sólo que nos permitan usar la base y aeropuerto de San Isidro y el aeropuerto de las Américas. La respuesta no se hizo esperar, no faltaba más, encantado de colaborar…aunque esto sea una violación a la soberanía del País.
¡Qué casualidad! Esto ocurre justo en el momento en que USA tiene militarizado el mar Caribe y amenaza con intervenir y atacar militarmente a Venezuela. Digámoslo sin rodeos nos quieren usar como base militar para atacar a nuestros vecinos y por demás seamos precisos esto es mancillar nuestro suelo.
¿No será que el gobierno quiere congraciarse con su homólogo del Norte para obtener el perdón de los narcos compañeros de partido que ya tienen colgado su San Benito detrás de la espalda?
En el pasado nos intervinieron con la excusa de la deuda, (1916-1924), poco después para salvarnos del fantasma del comunismo, nos hicieron una visita de cortesía con cuarenta y cinco mil marines, el general, Elías Wessin y Wessin, se prestó para esa trama, ahora el protagonista es Luis Abinader.
En mil novecientos sesenta y cinco la visita terminó con la escritura del guión de la segundas parte de la película: “Trujillo” con Balaguer como protagonista y doce años de neo trujillismo.
Ahora el pretexto no puede ser más elocuente, ayúdanos a controlar el narcotráfico. Esos terroristas desalmados queremos verlos presos y muertos en Venezuela, México, Colombia, Nicaragua, aunque los indultemos en Honduras y Quisqueya.
Es lo que digo.
“Hay un país en el mundo sencillamente liviano como una ala de murciélago apoyada en la brisa. Sencillamente. Frutal. Fluvial. Y material. Y sin embargo sencillamente torrido y pateado como una adolescente en las caderas”. Pedro Mir.







