La tradición artística y la tecnología se dieron la mano en la Universidad de Maryland, donde un equipo científico logró un avance sin precedentes en robótica inspirándose en los gestos del Bharatanatyam, una de las danzas clásicas de India.
El estudio, destacado por National Geographic, analizó los mudras gestos simbólicos de las manos utilizados en la danza y los aplicó como modelo para programar manos robóticas capaces de reproducir movimientos complejos con una precisión nunca antes alcanzada.
La profesora Ramana Vinjamuri, líder del proyecto, explicó que el enfoque se basó en comparar 30 gestos cotidianos con 30 mudras del Bharatanatyam, usando seis “sinergias cinemáticas” que describen cómo el cerebro coordina los movimientos de los dedos y la palma. “Los mudras ofrecen una flexibilidad mucho mayor al crear gestos nuevos. Nuestro sistema logró reproducir 15 letras del alfabeto de la Lengua de Señas Americana con mayor precisión que los movimientos naturales”, detalló Vinjamuri.
Además de su aplicación robótica, los mudras tienen siglos de historia en yoga y meditación, utilizados para canalizar energía y mejorar la concentración. Esta investigación demuestra cómo la herencia cultural puede aportar soluciones tecnológicas inéditas.
El laboratorio también desarrolló una plataforma de cámaras y software para capturar y analizar el movimiento de los bailarines, generando una base de datos que permite que los robots aprendan nuevas secuencias de gestos, aumentando la motricidad fina y la capacidad de realizar tareas complejas.
El potencial de esta innovación va más allá de la robótica industrial. Según los investigadores, el sistema ya se prueba en programas de rehabilitación motora y fisioterapia, permitiendo que pacientes realicen ejercicios guiados con supervisión digital en casa, mejorando la precisión y el acceso a terapias.
La metodología promete transformar prótesis, interfaces hombre-máquina y la robótica humanoide, acercando las manos artificiales a la destreza natural de la mano humana. La investigación completa se publicó en la revista Scientific Reports.
“Cuando iniciamos esta investigación hace 15 años, buscábamos un ‘alfabeto de oro’ para reconstruir cualquier movimiento. Los mudras no son ese alfabeto absoluto, pero sí superan ampliamente las capacidades de los gestos cotidianos”, concluyó Vinjamuri.









