El papa León XIV presentó este martes su mensaje para la 34.ª Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el próximo 11 de febrero en Chiclayo, Perú, una ciudad con profundo significado personal para el Pontífice, donde sirvió como misionero y obispo. En el documento, difundido por Vatican News, el Santo Padre reflexiona sobre la necesidad de recuperar la compasión en una sociedad marcada por la rapidez, el aislamiento y la indiferencia.
El eje central del mensaje es una crítica a la denominada «cultura de la prisa», que según León XIV impide reconocer y acompañar el sufrimiento del prójimo. El Papa advierte que el ritmo acelerado de la vida contemporánea fomenta el descarte y la falta de empatía, y subraya que solo una decisión consciente de detenerse permite volver a mirar al otro con humanidad. “Vivimos inmersos en la cultura de lo rápido, de lo inmediato y de las prisas, que nos impide acercarnos y detenernos en el camino para mirar las necesidades y los sufrimientos a nuestro alrededor”, señala.
Al retomar la parábola del Buen Samaritano, el Pontífice destaca que el amor cristiano no es un sentimiento pasivo, sino un acto de voluntad que implica tiempo, presencia y compromiso. En ese sentido, afirma que la verdadera cercanía no depende de la proximidad física o social, sino de una decisión interior: “El amor no es pasivo, va al encuentro del otro; ser prójimo no depende de la cercanía, sino de la decisión de amar”.
La experiencia pastoral del Papa en Perú ocupa un lugar destacado en el mensaje. León XIV recuerda que el cuidado de los enfermos es una tarea compartida que involucra a familias, personal sanitario y voluntarios, y resalta el valor de la solidaridad vivida en comunidad. “He podido constatar cómo muchas personas comparten la misericordia y la compasión al estilo del samaritano y del posadero”, expresa.
Asimismo, el documento propone una visión renovada de la dignidad humana, alejada de los criterios actuales de éxito, productividad o estatus social. El Santo Padre subraya que el valor de cada persona radica en su capacidad de relacionarse y formar parte del «cuerpo de la humanidad», recordando que el sufrimiento del otro no es ajeno: “El dolor que nos conmueve no es un dolor extraño, es el dolor de un miembro de nuestro propio cuerpo”.
El mensaje concluye con un llamado a convertir la solidaridad en un gesto cotidiano y concreto. Para León XIV, el servicio a los más vulnerables es la expresión práctica del amor de Dios y un camino hacia una madurez humana auténtica. La Jornada Mundial del Enfermo invita, así, a descubrir en la entrega desinteresada la alegría profunda de haber salido al encuentro del otro.






