Los líderes de Israel, Argentina y Egipto aceptaron integrarse a la Junta de la Paz impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una iniciativa con la que busca intervenir en la resolución de conflictos globales y que ha generado divisiones en la comunidad internacional.
Según informó este miércoles la Casa Blanca, al menos 35 de los cerca de 50 jefes de Estado y de Gobierno invitados han confirmado su participación en el organismo, aunque no se ofreció una lista completa. La mayoría de los países que han aceptado mantienen afinidad política con Washington.
Trump presidirá este jueves el acto formal de constitución de la Junta en el marco del Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza. El mandatario justificó la creación del organismo alegando la falta de respaldo de Naciones Unidas para resolver conflictos armados en curso.
Aunque la Junta fue concebida inicialmente para supervisar el alto el fuego en la Franja de Gaza, Trump ha manifestado su intención de ampliar sus funciones y convertirla en una alternativa al Consejo de Seguridad de la ONU. La Casa Blanca indicó que se solicitó una contribución voluntaria de 1,000 millones de dólares para obtener un asiento permanente en el organismo.
Entre los países que han confirmado su participación figuran Israel, Egipto, Turquía, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Argentina y Paraguay. También se integrarán Azerbaiyán y Pakistán, naciones que han elogiado públicamente la mediación de Trump en conflictos regionales.
En contraste, Francia, Noruega y Suecia rechazaron la iniciativa al considerar que debilita el multilateralismo y socava el mandato de Naciones Unidas. En respuesta, Trump amenazó con imponer fuertes aranceles a productos franceses y criticó duramente a Noruega.
Otros países como Rusia, Brasil, China y España confirmaron haber recibido la invitación, pero aún evalúan su postura. China reiteró su respaldo a la ONU como eje del sistema internacional, mientras que el Kremlin y Brasil no han definido su posición.
Trump liderará la Junta con amplias facultades, incluyendo la selección de sus miembros y el poder de veto. Además, designó un comité ejecutivo integrado por figuras de su confianza, entre ellas el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff, Jared Kushner y el expresidente británico Tony Blair.







