Tegucigalpa, Honduras.- A pocas horas de la asunción de Nasry “Tito” Asfura como presidente, Honduras se prepara para un cambio profundo en su política exterior, marcado por un acercamiento estratégico a Estados Unidos, Israel y Europa, y un distanciamiento del eje político impulsado por la administración saliente de Xiomara Castro.
La transición se desarrolla en un clima de calma social, mientras el nuevo gobierno anticipa una reconfiguración diplomática y económica que dejará atrás el alineamiento con China, Rusia y los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Como señal concreta de este giro, Asfura realizó una gira de alto nivel en Washington, donde mantuvo reuniones con el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el secretario de Comercio Howard Lutnick. Los encuentros sentaron las bases de una alianza estratégica bilateral centrada en comercio, migración y seguridad regional.
Desde su entorno destacan que más del 60 % de las exportaciones hondureñas tienen como destino Estados Unidos, mientras que las remesas enviadas por hondureños en ese país representan cerca del 27 % del PIB, un factor clave en la agenda económica del nuevo mandatario.
Tras su paso por Washington, Asfura viajó a Israel, donde fue recibido por el primer ministro Benjamín Netanyahu, el presidente Isaac Herzog y el canciller Gideon Saar. Allí reafirmó el compromiso de Honduras de restablecer y fortalecer una relación histórica que había quedado relegada durante el gobierno anterior.
Leer también: Al menos 131 muertos y 780.000 afectados por fuertes lluvias desde octubre en Mozambique
La nueva administración considera que el reposicionamiento internacional permitirá mayor inversión, estabilidad financiera y respaldo político, en un contexto global atravesado por tensiones comerciales con China y conflictos en Europa del Este y Medio Oriente.
Desde Washington, el respaldo republicano a Asfura fue explícito durante la campaña electoral y podría traducirse en un encuentro oficial con el presidente Donald Trump en las próximas semanas, posiblemente en Mar-a-Lago, lo que consolidaría el nuevo vínculo bilateral.
Con este cambio de rumbo, Honduras busca reposicionarse como aliado clave de Estados Unidos en Centroamérica y el Caribe, marcando una ruptura clara con la política exterior del gobierno saliente.







