Pacientes renales venezolanos y sus familiares denunciaron este miércoles ante la oficina de las Naciones Unidas en Caracas un presunto ataque de Estados Unidos contra un almacén de insumos médicos en el estado La Guaira, ocurrido el pasado 3 de enero, que habría destruido materiales esenciales para más de tres meses de tratamiento.
Más de un centenar de personas, entre pacientes y simpatizantes del chavismo, se congregaron frente a la sede de la ONU para entregar una carta en la que expresan su rechazo a la acción y alertan sobre el impacto directo en la salud de miles de pacientes que dependen de terapias de hemodiálisis.
La directora general de Nefrología, Diálisis y Trasplante del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), Katherine Lugo, afirmó que la destrucción de los insumos significó la pérdida de una “esperanza de vida” para muchos pacientes renales. En el documento entregado, los denunciantes aseguran que más de 7,000 personas se vieron en riesgo tras el hecho.
Los manifestantes calificaron el ataque como un acto de violencia y terrorismo, y exigieron el respeto al derecho internacional y a la soberanía venezolana. Asimismo, reclamaron la liberación del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, detenidos el mismo día del ataque, según denunciaron.
Ante la situación, el Gobierno venezolano informó que ha recibido apoyo internacional, incluyendo el envío de toneladas de insumos médicos desde Brasil, con el objetivo de garantizar la continuidad de los tratamientos para los pacientes renales del país.











