Buenos Aires — Casi 22.000 empleados públicos argentinos perdieron su trabajo durante el segundo año de la administración del presidente Javier Milei, lo que representa una reducción del 7,2% en la estructura estatal del país, en línea con el plan de ajuste impulsado por el Gobierno.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Estado argentino empleaba en diciembre de 2025 a 280.120 personas, 21.742 menos que en el mismo mes de 2024. La mayor cantidad de puestos perdidos correspondió a la administración pública nacional, con 14.572 despidos (-7,1%), mientras que las empresas y entidades estatales redujeron su plantilla en 7.170 puestos (-7,4%).
Los ministerios, la Presidencia y la Jefatura de Gabinete fueron los sectores más afectados, con una reducción del 10,4% de su personal. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, calificó la medida como “la motosierra” que permitió reducir impuestos nacionales y destacó que la disminución de la plantilla ha generado un ahorro estimado de 2.444 millones de dólares, considerando el costo total de cada empleado público.
Por su parte, Rodolfo Aguiar, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), advirtió que los despidos y recortes presupuestarios han llevado al sector público a un “piso mínimo histórico”, afectando la calidad de servicios esenciales como salud y educación, y provocando una pérdida de derechos para la población.
Un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indicó que los salarios de los empleados públicos nacionales perdieron un 34,1% de su valor entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025.
El debate sobre el impacto social de los recortes continúa abierto, mientras el Gobierno defiende las medidas como parte de su plan de ajuste y racionalización del Estado.











