El término therian proviene de la palabra inglesa therianthropy (teriantropía), que combina raíces griegas relacionadas con “bestia” y “ser humano”. En el ámbito contemporáneo, describe a personas que afirman identificarse internamente con un animal específico, al que denominan “teriotipo”. Esta identificación, según quienes forman parte del movimiento, no se limita a una estética o disfraz, sino que constituye una vivencia personal y profunda.
La comunidad therian mantiene vínculos con la cultura otherkin, un movimiento surgido también en entornos digitales, cuyos integrantes se identifican espiritualmente o psicológicamente con seres no humanos. Sin embargo, los therians subrayan que su experiencia se diferencia del fandom furry, ya que no se trata de una representación artística o de entretenimiento, sino de una identidad interior que influye en su comportamiento cotidiano.
De acuerdo con testimonios recogidos en el programa Infobae a la Tarde, los therians pueden identificarse con animales como lobos, perros, zorros o felinos, e incorporar gestos, rutinas o expresiones asociadas a estos en su vida diaria. El uso de máscaras, collares o colas suele ser una forma simbólica de expresar esa identidad, aunque muchos insisten en que el aspecto externo no es lo central.
La reciente viralización del fenómeno ha provocado reacciones diversas. En ciudades como Buenos Aires y Montevideo se han organizado encuentros convocados a través de redes sociales, lo que ha incrementado su exposición mediática. Mientras algunos defienden la subcultura como una manifestación legítima de búsqueda identitaria, otros cuestionan sus límites, especialmente tras incidentes aislados que generaron polémica en redes.
Especialistas señalan que el crecimiento del movimiento refleja la capacidad de las plataformas digitales para amplificar comunidades que antes permanecían en espacios cerrados. Más allá del debate, el fenómeno therian pone sobre la mesa discusiones actuales sobre autoidentificación, diversidad y la construcción de identidad en la era digital.







