Teherán.– Al menos 180 estudiantes han sido prohibidos de ingresar a varias universidades de la capital iraní por su participación en las protestas registradas en los últimos cuatro días contra la República Islámica.
Según informó el diario reformista Shargh, desde el lunes los jóvenes comenzaron a recibir mensajes de texto en los que se les notifica que su presencia en las movilizaciones fue “contraria a las normas educativas y disciplinarias”. En las comunicaciones también se les cita ante comités disciplinarios y se les advierte que, hasta que se celebren esas audiencias, no podrán acceder a los campus.
Las medidas han sido aplicadas en al menos cinco centros de educación superior de Teherán: la Universidad de Teherán, la Universidad de Ciencia y Tecnología, la Universidad Tecnológica Amir Kabir, la Universidad Shahid Beheshti y la Universidad Tecnológica Sharif.
En el caso de la Universidad Tecnológica Amir Kabir, las autoridades advirtieron que tratarán “sin indulgencia los casos de los estudiantes infractores”, en referencia a quienes participaron en las manifestaciones.
Las movilizaciones estudiantiles se reanudaron el sábado, coincidiendo con el inicio del nuevo semestre académico, en un contexto de fuerte tensión con Estados Unidos, que ha incrementado su presencia militar en Oriente Medio para presionar a Irán a cerrar un acuerdo nuclear.
Desde entonces, las protestas se han extendido a al menos 11 universidades en ciudades como Teherán, Mashad e Isfahán. En algunas concentraciones se han escuchado consignas contra la República Islámica y se han quemado banderas del país, acciones que el Gobierno ha calificado como “una línea roja”.
En varios campus también se han producido enfrentamientos entre manifestantes y miembros de la milicia Basij, con uso de gases lacrimógenos.
Las protestas universitarias se desarrollan tras la fuerte represión de movilizaciones callejeras ocurridas en enero. Según cifras oficiales, esos disturbios dejaron 3.117 fallecidos. Sin embargo, organizaciones opositoras como HRANA, con sede en Estados Unidos, elevan el número de muertos a 7.015 y aseguran que continúan verificando más de 11.700 posibles víctimas, además de estimar unos 53.000 arrestos.







