Especialistas en nutrición coinciden en que iniciar el día con agua antes del café puede favorecer el control de la glucosa, especialmente en personas con diabetes o que monitorean sus niveles de azúcar.
Durante la noche, el cuerpo pierde entre 400 y 700 mililitros de agua por evaporación, por lo que la hidratación al despertar es fundamental para el funcionamiento normal del organismo. Estudios citados por Good Housekeeping indican que consumir uno o dos vasos de agua antes del café puede incluso mejorar la memoria y el estado de ánimo al iniciar la jornada.
El café, aunque apreciado por sus efectos estimulantes y antioxidantes, puede aumentar temporalmente los niveles de glucosa debido a la cafeína. Mantenerse hidratado antes de su consumo ayuda a optimizar la sensibilidad a la insulina y facilita que el cuerpo procese mejor estos cambios.
Algunos especialistas recomiendan esperar entre 10 y 15 minutos entre beber agua y tomar café, especialmente en personas con sensibilidad digestiva, para no afectar la producción de jugos gástricos.
“La clave está en mantener una rutina simple y adaptada a cada persona, priorizando la hidratación durante todo el día”, explicó la doctora Lynette Gogol, especialista en nutrición.
En conclusión, tanto el agua como el café pueden formar parte de un hábito saludable matutino, pero iniciar el día con agua contribuye a un mejor control metabólico y a la estabilidad de los niveles de azúcar en sangre.







