Kabul.– El Gobierno de los talibanes acusó este domingo al Ejército de Pakistán de cometer “crímenes morales y humanitarios” tras presuntos bombardeos contra campamentos que albergan a migrantes afganos recientemente deportados por Islamabad.
En un comunicado, el Ministerio de Refugiados y Repatriación denunció ataques contra el campamento de Omari, ubicado en el paso fronterizo de Torkham, en la provincia de Nangarhar, así como contra instalaciones de acogida en Spin Boldak, en Kandahar.
Según la versión oficial afgana, los bombardeos habrían dejado un número indeterminado de muertos y heridos, incluidos mujeres y niños, todos ellos migrantes retornados que acababan de cruzar la frontera tras ser expulsados de Pakistán.
Las autoridades de Kabul sostuvieron que se trata de civiles desplazados por años de conflicto que ahora habrían sido atacados en los mismos refugios donde intentaban reasentarse. En ese sentido, calificaron la acción como una violación de las leyes internacionales y de los principios humanitarios.
“Condenamos enérgicamente este crimen cometido por la parte paquistaní”, indicó el ministerio, al tiempo que instó a la comunidad internacional y a las organizaciones humanitarias a no guardar silencio ante los hechos denunciados.
El control que ejercen los talibanes sobre la prensa y las restricciones de acceso a las zonas fronterizas de la Línea Durand dificultan la verificación independiente del número de víctimas y la magnitud de los daños.
Hasta el momento, no se ha difundido una respuesta oficial detallada por parte de las autoridades paquistaníes respecto a estas acusaciones.








