La industria avícola de Panamá trabaja en la obtención de la certificación internacional FSSC 22000 para fortalecer sus estándares de inocuidad alimentaria y ampliar sus exportaciones hacia mercados del Caribe, en medio de preocupaciones del sector por la competencia de importaciones estadounidenses y la futura eliminación de aranceles pactada en el Tratado de Promoción Comercial.
El sector avícola panameño impulsa mejoras en sus procesos productivos con el objetivo de obtener la certificación FSSC 22000 (Food Safety System Certification), un estándar internacional que integra diversas normas ISO relacionadas con la seguridad alimentaria.
La iniciativa busca facilitar la exportación de huevos fértiles y carne de pollo con valor agregado, como filetes, productos que ya se comercializan en mercados caribeños como Guyana y Trinidad y Tobago.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Avicultores de Panamá (Anavip), algunas empresas del sector ya avanzan en este proceso. Entre ellas destaca el Grupo Melo, que cuenta con la certificación FSSC 22000 y ha expandido su presencia internacional, incluyendo la ampliación de su franquicia de productos para mascotas en Costa Rica.
El presidente de Anavip, Luis Carlos Castroverde, calificó la certificación como un paso clave para mejorar la competitividad del sector y abrir nuevos mercados para los productos avícolas panameños.
Según datos del gremio, la actividad avícola representa aproximadamente el 25 % del Producto Interno Bruto agropecuario del país, con un valor estimado superior a 350 millones de dólares. Además, genera alrededor de 9.400 empleos directos y más de 75.000 indirectos, especialmente en zonas rurales.
Sin embargo, el sector también enfrenta desafíos sanitarios. En febrero de 2025 se detectó un brote de influenza aviar de alta patogenicidad en una granja de la provincia de Chiriquí, lo que obligó a reforzar las medidas de bioseguridad para evitar la propagación de la enfermedad.
A esta preocupación se suma el impacto de las importaciones de muslo encuentro (cuartos traseros de pollo) provenientes de Estados Unidos, que según los avicultores ingresan al mercado panameño a precios inferiores a su costo real, afectando la competitividad de la producción nacional.
Las estadísticas del sector reflejan este crecimiento de las importaciones. En 2024 Panamá importó 14,3 millones de kilogramos de carne de pollo, un aumento del 15,3 % respecto a los 12,4 millones de kilogramos registrados en 2023.
Los productores también advierten que la situación podría agravarse cuando se complete la reducción arancelaria prevista en el Tratado de Promoción Comercial entre Panamá y Estados Unidos, firmado en 2007 y vigente desde 2012, que establece que el arancel al muslo encuentro actualmente de 97,5 % se reducirá gradualmente hasta 0 % en 2029.
Ante este panorama, el gremio avícola ha solicitado al Gobierno panameño revisar las condiciones del comercio internacional y aplicar mecanismos de defensa comercial para proteger la producción local y el empleo rural.







