Santo Domingo.-El pastor Israel Brito valoró positivamente las medidas adoptadas por la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, para regular el comportamiento ciudadano durante la Semana Santa. Sin embargo, aseguró que estas acciones “no son suficientes” porque se enfocan únicamente en controlar las consecuencias del desorden, y no sus causas profundas.
“Son intentos serios de aminorar el mal, de limitar los efectos, pero van a los efectos, no van al fondo”, afirmó durante una entrevista en el programa Matutino Su Mundo, al referirse a las restricciones de horarios, consumo de alcohol y actividades masivas.
El líder religioso sostuvo que muchos ciudadanos buscan la manera de evadir las regulaciones.
“Al que le dicen que no puede salir a tal hora, hace una fiesta en su casa hasta la hora que le da la gana. Y el que no puede beber afuera dice: ‘En mi casa yo soy dueño’”, expresó.
“La Semana Santa debe ser para mirar al cielo, no para desbordarse”
Brito lamentó que la Semana Mayor haya perdido su esencia espiritual y reflexiva, convirtiéndose en un periodo de excesos.
“La gente debería tener aunque sea una semana al año para mirar al cielo y dejar que los rayos X del cielo te digan cómo está tu vida por dentro”, indicó.
Dijo que, a lo largo de 55 años de ministerio, nunca ha visto a una persona moribunda pedir una foto de su casa o su carro.
“La gente pide oración o pide ver a sus hijos. Ese es el verdadero anhelo humano, que no se ha muerto”, señaló.
“En los momentos difíciles, todos miramos hacia arriba”
El pastor resaltó que la espiritualidad se despierta de forma natural en situaciones límite.
“Hay dos expresiones muy dominicanas: ‘¡Ay Dios!’ y ‘¡Ay mi madre!’. Eso evoca algo interno, una necesidad de buscar hacia arriba, de apelar a un ser supremo”, explicó.
Sostuvo que incluso quienes no practican ninguna religión tienden a clamar a Dios cuando enfrentan enfermedad, problemas familiares o crisis personales.
Sobre las divisiones entre denominaciones cristianas
Brito explicó que las diferencias entre católicos, evangélicos y otras denominaciones son mayormente culturales, históricas y hasta políticas, más que teológicas.
“Parecen divididos, pero no lo están. La base doctrinal es prácticamente la misma; lo que cambia es la expresión y la forma de gobierno”, dijo.
Recordó que históricamente, en República Dominicana la Iglesia Católica contó con el respaldo del poder político, lo que generó resentimientos en otros grupos religiosos.
Aun así, afirmó que existe mayor colaboración de lo que se percibe.
“Trabajo cada semana con sacerdotes católicos en reflexiones televisivas. A veces uno no puede y me llama: ‘Pastor, cúbrame usted’”, relató.
La Semana Santa: menos pública para algunos, pero igual de significativa
Sobre las actividades de su congregación, informó que desde hace 27 años celebran Domingo de Ramos y Domingo de Resurrección, pero dejan libres los días intermedios.
“Les digo a las familias: vayan a volar chichiguas, pasen tiempo con sus hijos. Eso es más sano que estar en un culto”, expresó.
Aseguró que la diferencia entre iglesias no está en el fondo, sino en la expresión pública.
Acompañamiento espiritual y emocional: una necesidad humana
El pastor hizo hincapié en la importancia de que cada persona incluyendo líderes religiosos tenga a alguien que pueda confrontarlo con amor.
“Todos necesitamos a alguien que tenga la llave y el permiso para llamarnos la atención. Cuando subes y nadie te puede aconsejar, estás en grave peligro”, advirtió.
Relató que incluso él ha tenido momentos en los que fue corregido por colegas y amigos cercanos, como cuando su hijo regresó al país con el cabello teñido y quedó en shock.
La transformación del sentido de la Semana Santa en RD
Brito recordó que en los años 50 y 60 la Semana Santa era un tiempo de silencio, respeto y devoción, muy distinto a lo que se observa en la actualidad.
“Hoy la celebración se centra en nosotros: ¿Qué voy a hacer? ¿Dónde voy a beber? ¿Cuántos litros de ron voy a tomar? Eso desvirtuó la esencia”, afirmó.
Advirtió que los excesos dejan consecuencias físicas, emocionales y económicas.
“Todo el que bebe sabe lo que es la resaca. Y después vienen las peleas, los accidentes, los problemas. Eso no es lo que debería ser”, dijo.
Su mensaje a quienes piensan dedicar la Semana Santa a beber y rumbear
Brito hizo un llamado a la moderación, pero sobre todo al cambio de enfoque.
“No es solo portarse bien, es entender que Dios se humanizó en Jesucristo para darnos relación con algo trascendental. Cuando te sientes solo, enfermo o temeroso, no piensas en la fiesta; piensas en Dios”, declaró.
Sobre el presidente Luis Abinader: “He orado con él”
El pastor reveló que en varias ocasiones ha tenido encuentros de oración con diferentes presidentes, incluido el actual mandatario, Luis Abinader.
“Nunca oro para que Dios bendiga lo que hacen, sino para que los ilumine para hacer lo justo”, explicó.
Al ser preguntado sobre qué le pediría a Dios por el presidente, respondió:
“Sabiduría, justicia para los más necesitados y sentido de responsabilidad. Y si no logra eso, que Dios lo mude y venga otro”, afirmó.
Mensaje final de Semana Santa: “Miremos hacia arriba”
Para cerrar, el pastor invitó a los dominicanos a recuperar el sentido espiritual de estos días.
“Miremos para el cielo. Porque quien gobierna el objeto de tu mirada gobernará tu vida. La Semana Santa es para preguntarnos: ¿qué estoy haciendo con mi existencia?”, concluyó.








