Santo Domingo.– El dirigente político Luis de León, miembro del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y aspirante a la candidatura presidencial de esa organización, realizó un llamado urgente a la paz mundial, proponiendo que en esta Semana Santa se ponga fin al conflicto en Medio Oriente, al considerar que este está generando una crisis económica a escala global.
De León, quien además se desempeña como coordinador de la Fuerza Boschista, planteó la necesidad de impulsar manifestaciones masivas y contundentes en favor de la paz, similares a las que se han desarrollado en países de Europa y en los Estados Unidos.
“Ante los acontecimientos de guerra en el mundo, se impone necesariamente trabajar con valentía y firmeza para promover la paz, y ese es el llamado que hacemos a todos los pueblos del mundo, desde la patria de Duarte, Luperón, Salomé Ureña, Manolo, Caamaño y las hermanas Mirabal”, expresó.
El dirigente político sostuvo que los conflictos bélicos responden, en muchos casos, a intereses de potencias y superpotencias que buscan imponer agendas económicas y financieras, vinculadas al control de recursos como el petróleo, minerales, oro y tierras raras, con el objetivo de preservar su hegemonía, sin considerar las consecuencias humanas.
En un documento de prensa, De León afirmó que la paz constituye la única garantía de seguridad y bienestar para la humanidad, especialmente en un contexto global marcado por múltiples desafíos.
Asimismo, destacó que la Semana Santa representa una oportunidad propicia para la reflexión colectiva, instanciando a la población mundial a congregarse en iglesias, sinagogas, centros culturales y otros espacios, con el fin de promover la reconciliación y la convivencia pacífica.
«Salgamos a las calles y hagamos grandes concentraciones y marchas sociales, junto a movimientos familiares, educativos y universitarios, por la imperiosa necesidad de que el mundo viva en paz, la defensa y la sostenga, porque el futuro de la humanidad está en la paz. Enarbolemos la bandera de la paz, gritando con vehemencia: ¡No a la guerra, sí a la paz!», concluyó.








