REDACCIÓN.- Los apagones continuarán afectando este sábado hasta al 51,5% del territorio cubano durante el horario de mayor consumo eléctrico, entre la tarde y la noche, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) recopilados por EFE.
La isla atraviesa una grave crisis energética que se ha intensificado desde mediados de 2024, con cortes de electricidad que en algunas zonas pueden extenderse entre 15 y más de 20 horas diarias, generando un fuerte impacto en la vida cotidiana y en la actividad económica.
Déficit eléctrico y sistema al límite
Para el horario pico, la UNE estima una capacidad de generación de 1.515 megavatios (MW) frente a una demanda de 3.000 MW, lo que deja un déficit de 1.485 MW.
De acuerdo con el informe, varias unidades termoeléctricas están fuera de servicio por averías o mantenimiento, lo que reduce significativamente la capacidad de generación del país. Este tipo de plantas representa una parte importante del sistema energético cubano.
Dependencia energética y restricciones
El sistema eléctrico cubano depende en gran medida de tres fuentes principales:
- Termoeléctricas (aproximadamente 40%)
- Motores de generación alimentados por combustibles fósiles (otros 40%)
- Fuentes renovables y gas (20%)
Sin embargo, la escasez de combustibles como diésel y fueloil ha limitado el funcionamiento de los motores de generación, agravando aún más la situación.
Impacto en la economía y la población
La crisis energética ha contribuido a una contracción económica estimada en alrededor del 15% en los últimos cinco años, según datos citados por expertos. Los apagones prolongados han paralizado actividades productivas y generado malestar social, con reportes de protestas en distintos puntos del país.
Debate sobre las causas
Mientras el Gobierno cubano atribuye la crisis principalmente al impacto de las sanciones de Estados Unidos, expertos independientes señalan una combinación de factores, incluyendo infrafinanciación del sistema eléctrico y deterioro estructural de la infraestructura energética.
Organismos internacionales han advertido sobre el impacto humanitario de la situación, en un contexto donde el acceso continuo a la electricidad se ha vuelto cada vez más limitado para la población.







