El Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública libanés confirmó en un comunicado que los ataques se produjeron en la ciudad de Yahmar al Shaqif, en la región de Nabatieh. Según el informe oficial, las acciones “enemigas” provocaron la muerte de cuatro ciudadanos.
Los bombardeos coincidieron con una nueva advertencia del Ejército israelí a los desplazados del sur del Líbano, instándolos a no regresar a sus hogares en al menos 60 localidades donde sus tropas permanecen desplegadas.
A pesar del alto al fuego anunciado recientemente, la situación en la frontera sigue siendo altamente volátil. Las fuerzas israelíes mantienen posiciones estratégicas en territorio libanés, lo que genera temor entre la población civil que intenta regresar a sus comunidades.
Las autoridades sanitarias libanesas han reportado que, desde el 2 de marzo, al menos 2,491 personas han muerto y 7,719 han resultado heridas como consecuencia de los ataques israelíes. Esta nueva fase de violencia comenzó luego de que Hizbulá retomara el lanzamiento de proyectiles contra Israel.
El grupo chií justificó sus acciones como respuesta a los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, lo que amplió el conflicto en la región y elevó el riesgo de una confrontación mayor en Oriente Medio.