REDACCIÓN.- El estreno de “El diablo viste a la moda 2” ha reavivado el interés mundial por el funcionamiento interno de las grandes revistas de moda, especialmente Vogue, y por las condiciones laborales y salariales dentro de este exclusivo universo editorial.
La película, estrenada el pasado 30 de abril, vuelve a poner en el centro del debate la figura de la legendaria editora Anna Wintour, inspiración parcial del icónico personaje de Miranda Priestly.
Wintour, quien dirigió la edición estadounidense de Vogue desde 1988 hasta junio de 2025, se consolidó como una de las figuras más influyentes de la industria de la moda.
Aunque dejó el cargo de editora en jefe tras 37 años, continúa ocupando posiciones de alto nivel como directora editorial global de Vogue y directora de contenido de Condé Nast, manteniendo el control estratégico del imperio editorial.
En cuanto a sus ingresos, diversos reportes indican que su salario como editora en jefe llegó a alcanzar los 4 millones de dólares anuales, además de beneficios adicionales como una asignación de aproximadamente 200,000 dólares para vestuario, así como servicios de estilismo, maquillaje y peluquería cubiertos por la empresa. Su patrimonio neto actual se estima en alrededor de 50 millones de dólares.
Mientras tanto, el resto del personal de Vogue se mueve en una escala salarial mucho más modesta.
De acuerdo con datos recientes, un editor promedio en Estados Unidos gana cerca de 64,000 dólares al año, mientras que los salarios pueden variar entre 58,000 y 99,000 dólares según la experiencia.
En niveles superiores, un editor senior puede llegar a unos 91,000 dólares anuales y un director editorial superar los 130,000 dólares.
En el extremo inferior de la estructura laboral se encuentran los asistentes de moda, quienes suelen ganar entre 35,000 y 60,000 dólares al año.
Estos puestos representan la puerta de entrada al competitivo mundo editorial, donde la jerarquía, la experiencia y la ubicación especialmente Nueva York influyen significativamente en los ingresos.
A pesar del glamour que proyecta la ficción, trabajadores reales de la revista han señalado que la dinámica interna es más estructurada y eficiente de lo que se muestra en el cine.
Según estas versiones, la productividad, la precisión y la comunicación directa son claves en la redacción, muy lejos del caos dramatizado en la pantalla grande.






