SANTO DOMINGO, RD.- Las zonas francas se han consolidado como uno de los principales instrumentos para impulsar el comercio y la producción mundial. Actualmente existen más de 5,000 zonas económicas especiales en más de 140 países, generando millones de empleos y movilizando una parte considerable del comercio internacional.
Según organismos internacionales, estas plataformas industriales y logísticas participan en cerca del 20 % del comercio global de mercancías y aportan billones de dólares a la economía mundial cada año. Países como China, Vietnam e India han utilizado las zonas francas como motores de crecimiento industrial, exportador y tecnológico.
En América Latina y el Caribe, las zonas francas representan uno de los pilares de las exportaciones manufactureras. Economías como México, Costa Rica, Panamá y República Dominicana han fortalecido su competitividad mediante incentivos fiscales, infraestructura logística y acceso preferencial a mercados internacionales.
El auge del “nearshoring”, provocado por la reorganización de las cadenas globales de suministro, ha incrementado el interés de empresas estadounidenses y europeas por instalar operaciones en la región.
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En la República Dominicana, las zonas francas comenzaron a desarrollarse formalmente entre finales de los años 60 y principios de los 70. Uno de los primeros parques industriales surgió en La Romana, impulsado inicialmente por inversiones vinculadas a la industria azucarera y posteriormente orientado a la manufactura de exportación.
Con la aprobación de leyes de incentivos y exenciones fiscales, el sector experimentó una rápida expansión durante las décadas de 1980 y 1990, convirtiéndose en uno de los principales generadores de empleo formal del país.
Actualmente, las zonas francas dominicanas generan más de 198,000 empleos directos y operan a través de más de 850 empresas instaladas en alrededor de 90 parques industriales distribuidos en distintas provincias. Las exportaciones del sector superan los US$8,600 millones anuales, representando cerca del 67 % de las exportaciones totales del país.
Asimismo, el sector aporta aproximadamente entre un 3.5 % y 4 % del Producto Interno Bruto nacional, consolidándose como uno de los principales pilares económicos de la nación. Ciudades como Santiago de los Caballeros, Santo Domingo y San Pedro de Macorís concentran importantes operaciones manufactureras y de servicios.
El sector dominicano ha evolucionado desde una dependencia de la industria textil hacia actividades de mayor valor agregado, incluyendo dispositivos médicos, cigarros premium, manufactura electrónica, centros tecnológicos y servicios empresariales. En el contexto actual de transformación digital y relocalización industrial, la República Dominicana se perfila como uno de los principales destinos de inversión en el Caribe y Centroamérica.
Expertos consideran que el fortalecimiento del capital humano, la modernización tecnológica y la expansión logística serán fundamentales para aumentar el aporte de las zonas francas al PIB nacional y mantener la competitividad internacional del país.






