miércoles, mayo 13, 2026

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Presidente de Fundación Pro Tejer: “En el sector textil hoy no se vende nada, ni nacional ni importado”

El presidente de la Fundación Pro Tejer aseguró que los textiles se encuentra en alerta por la caída del poder adquisitivo. Los efectos sobre el entramado productivo

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El empresario y presidente de la Fundación Pro Tejer, Luciano Galfione, advirtió que la crisis en el sector textil se profundizó hasta el punto de que no se comercializan ni los productos fabricados localmente ni los que se compran en el exterior, beneficiados por la baja de aranceles.

“Hoy no se vende nada, ni nacional ni importado”, afirmó el dirigente industrial, quien atribuyó el derrumbe a la caída del poder adquisitivo.

Galfione señaló que aunque el sector textil redujo precios la situación responde a la falta de demanda. “En la economía globalizada que tenemos hoy, más allá de los costos, lo que afecta fuertemente a nuestros precios es la demanda”, explicó.

La situación se agrava por la política de reducción de impuestos a los productos importados, que según el titular de la Fundación Pro Tejer perjudica al entramado productivo nacional.

El empresario y presidente de la Fundación Pro Tejer, Luciano Galfione

Galfione remarcó que la consecuencia directa de esta parálisis se refleja en los indicadores productivos: la producción textil argentina cayó más del 30% y “tenemos siete de cada diez máquinas paradas en Argentina”.

Según los datos aportados por el empresario, “las importaciones aumentaron interanualmente más del 80%, hemos perdido el 18% del empleo total del sector y cerraron más de 800 empresas, todas pymes de entre 20 y 40 trabajadores”.

El dirigente advirtió sobre el impacto social de la crisis: “Con esos números es imposible que el sector funcione, que funcione la economía argentina. Estamos en una encerrona y en un círculo vicioso que lo único que va a lograr es más desempleo, más pobreza y peor bienestar para la sociedad argentina”.

Respecto al argumento del Gobierno de la reconversión, sostuvo: “Es mentira que no se puedan hacer cambios. En ningún país del mundo, y sobre todo en los desarrollados, hay sectores inviables. Lo que sí hay son políticas inviables”.

El presidente de la Fundación Pro Tejer citó como ejemplo el impulso que recibió la economía del conocimiento gracias a políticas específicas: “Tenemos sectores en Argentina que están muy bien, que se promocionan. Un sector industrial que está en auge es la economía del conocimiento. El sector informático tiene una ley de promoción y por eso le va muy bien, porque paga mucho menos impuestos que nosotros. Esa política se podría replicar a todo el entramado productivo y, de esa manera, ganar competitividad”.

Sobre el panorama general, Galfione advirtió: “A todo el entramado productivo nacional le va mal o muy mal. Nuestra preocupación más grande tiene que ver con la caída del poder adquisitivo profundo que tiene la sociedad. A la sociedad no le alcanza el dinero y se empieza a endeudar”.

El empresario también cuestionó la apertura importadora y la falta de herramientas para competir en igualdad de condiciones: “Los productos industriales están fagocitados por una facilitación enorme a las importaciones, que lejos de ayudarnos a nosotros, que somos los que damos empleo y generamos riqueza en Argentina, no nos ha dado ninguna herramienta para competir de igual a igual”.

En cuanto a las perspectivas, Galfione fue contundente: “De no mediar ninguna medida para el consumo y el crédito en Argentina, lo único que va a pasar es que se van a seguir cerrando empresas, se va a seguir perdiendo empleo y se va a seguir rompiendo el entramado productivo nacional que tanto cuesta en la Argentina construir”.

Luciano Galfione, presidente Pro Tejer

El titular de la Fundación Pro Tejer recordó que hasta 2023 el sector textil invirtió más de 1.400 millones de dólares en equipamiento tecnológico y defendió la competitividad del sector: “Decir que no podemos competir desde el punto de vista tecnológico es no conocer la realidad del entramado productivo argentino. Tenemos maquinaria e índices de productividad de clase mundial. Lo que no es competitivo es el país, lo que no es competitivo son las variables macroeconómicas que atraviesan a toda la economía argentina y que los empresarios industriales no pueden cambiar porque no depende de nosotros”.

Por último, Galfione cuestionó la idea de reemplazar la producción nacional por importaciones como solución rápida a la crisis industrial: “Creer que con el atajo de cambiar producción nacional por importaciones de países que no tienen estos problemas se va a solucionar la situación, es un error”.

Por otra parte, ante el ajuste en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Galfione dijo que este es fundamental para certificar la seguridad y calidad de los productos argentinos y resguardar los patrones de medida del país, beneficiando a toda la sociedad.

El empresario explicó que los recortes y despidos impulsados por el gobierno nacional ya afectan la capacidad del INTI para realizar ensayos clave, lo que obliga a recurrir a laboratorios privados más costosos, menos confiables y con mayores demoras, poniendo en riesgo la producción y exportación nacional.

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