Los especialistas advierten que la tendencia a incluir productos ultraprocesados y bebidas azucaradas en la alimentación cotidiana favorece tanto la mala nutrición como patologías crónicas desde etapas tempranas. Según la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin), estos desequilibrios están asociados a elecciones alimentarias de los padres o cuidadores en los hogares.
Ante este panorama, Osvaldo José Mercado, médico pediatra de Compensar Medicina Prepagada, alertó lo siguiente: “Muchas loncheras contienen productos altos en azúcar, grasas y ultraprocesados, lo que puede afectar la salud de los niños, favoreciendo problemas como sobrepeso, obesidad, diabetes, entre otros”.

Mercado explicó que los errores más comunes en la preparación de los refrigerios escolares son:
- El uso de alimentos ultraprocesados como jugos de caja, gaseosas y snacks empaquetados.
- La falta de variedad y balance nutricional, con exceso de harinas y ausencia de frutas, verduras y proteínas.
- No tener en cuenta los gustos del niño, lo que hace poco llamativa la lonchera.
- Falta de higiene en la manipulación y almacenamiento de los alimentos.
Sobre las consecuencias negativas, Mercado señaló que los familiares y cuidadores tienden a priorizar la rapidez y practicidad en la selección de los alimentos, lo que termina reflejándose en niños con síntomas como cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, infecciones frecuentes y alteraciones en el peso, sumando riesgos futuros de enfermedades metabólicas y mentales.
El consumo de ultraprocesados incrementa el riesgo de enfermedades crónicas infantiles
El especialista enfatizó que la presencia sostenida de ultraprocesados en la lonchera escolar no es un fenómeno aislado, sino un patrón extendido. Estas decisiones de consumo, normalizadas por la falta de tiempo y conocimiento, se manifiestan a corto plazo mediante síntomas como debilidad y alteraciones físicas como cabello débil, piel reseca, retrasos en el crecimiento, aunque se proyectan escenarios preocupantes en el futuro, con mayor riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares y problemas de salud mental en la adolescencia y vida adulta.
Los datos oficiales demuestran que la desnutrición aguda contrasta con una alta prevalencia de sobrepeso, generando una doble carga que compromete el futuro desarrollo nacional.

Propuestas para transformar los hábitos alimentarios
Para revertir esta tendencia, Mercado recomendó estructurar la lonchera sobre bases nutricionales sólidas: “Una lonchera saludable debe incluir alimentos que aporten energía, como cereales integrales y tubérculos; proteínas como huevo, pollo o yogur; frutas y verduras frescas, y una adecuada hidratación, idealmente con agua o bebidas naturales bajas en azúcar”.
El médico sostuvo que el acompañamiento profesional resulta fundamental para que las familias logren establecer hábitos informados y monitoricen el crecimiento de sus hijos, según su caso específico y teniendo en cuenta sus padecimientos médicos o antecedentes familiares, por lo que es indispensable acudir a su especialista para consultar la mejor rutina de alimentación y cómo complementarla con hábitos de vida saludables.

Las decisiones sobre la lonchera escolar, lejos de carecer de importancia, constituyen una estrategia relevante para disminuir la carga de enfermedades crónicas en la niñez colombiana y preparar el terreno para una vida adulta más saludable.
Y es que cabe mencionar que puede que los pequeños no desarrollen enfermedades en sus primeros años, sino que vean reflejadas las consecuencias posteriormente, afectando en gran medida su calidad de vida por la falta del consumo de frutas, verduras y alimentos que incrementen la fortaleza de su organismo.






