Esta tecnología propone utilizar las ondas WiFi que emite cualquier router convencional para reconstruir en tiempo real la posición y los se encuentran al otro lado de una pared, sin necesidad de cámaras ni sensores adicionales.
Cómo la señal WiFi puede ver a través de las paredes
El principio básico detrás de esta tecnología reside en la forma en que las ondas de radio del Wi-Fi interactúan con el entorno. Cada vez que una señal atraviesa una habitación, choca y rebota contra todo lo que encuentra: muebles, objetos y, por supuesto, cuerpos humanos. Cuando una persona se mueve, se sienta o incluso respira, esto provoca cambios sutiles pero detectables en la forma en que esas ondas se dispersan.
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Este fenómeno se conoce como Channel State Information (CSI), una información que puede recogerse y analizarse para interpretar cambios en el espacio. El sistema desarrollado por RuView, apoyado en algoritmos de inteligencia artificial como WiFi DensePose, es capaz de leer estos patrones y estimar la postura humana mediante diecisiete puntos clave de articulación.

En otras palabras, en vez de generar una imagen de vídeo, la tecnología traduce los datos espaciales de las ondas en una especie de silueta digital que representa la posición y el movimiento de las personas, incluso a través de paredes.
Una de las características más llamativas de RuView es su bajo coste y accesibilidad, al estar disponible en GitHub. El sistema puede implementarse utilizando un microcontrolador ESP32 y también puede probarse en un ordenador a través de Docker, sin necesidad de hardware especial.
Esto significa que cualquier persona con conocimientos básicos podría experimentar con la tecnología, convirtiendo su router doméstico en una especie de sensor avanzado.
En cuanto a la puesta en marcha, el proceso no requiere de cámaras ni dispositivos que deban llevar las personas. Simplemente se aprovecha el Wi-Fi que ya existe en la mayoría de los hogares.

Según los desarrolladores, no es necesario modificar el router de fábrica, aunque sí se requiere acceso al canal de información de estado del Wi-Fi, lo que implica cierto nivel de configuración técnica.
Las dudas sobre el funcionamiento de esta tecnología
A pesar del entusiasmo que ha generado RuView, la comunidad de desarrolladores y expertos en inteligencia artificial ha mostrado cierto escepticismo respecto a la madurez real del sistema. Buena parte del código disponible en GitHub ha sido calificado como un “prototipo” o una “prueba de concepto” más que un producto funcional, según discusiones en plataformas como Hacker News.
Algunos desarrolladores han señalado que la parte esencial del procesamiento de señales WiFi, necesaria para extraer el CSI y realizar las estimaciones de postura, aún está poco implementada en el repositorio público.
Este matiz es relevante, ya que proyectos académicos previos en universidades como Carnegie Mellon y MIT ya habían demostrado la viabilidad de detectar movimiento y reconstruir esbozos del esqueleto humano a través de las paredes usando múltiples antenas y configuraciones especializadas.
Sin embargo, llevar esa capacidad a un entorno doméstico con routers comunes implica superar varios desafíos técnicos.

Además, uno de los aspectos que más preocupan a usuarios y expertos es el relacionado con la privacidad. La posibilidad de detectar presencia y movimientos humanos a través de las paredes plantea preguntas sobre la seguridad y el uso responsable de esta tecnología.
RuView asegura que el procesamiento de datos se realiza completamente en local, es decir, los datos no se suben a la nube ni salen del entorno doméstico. De esta manera, la información nunca abandona el router o el dispositivo de control, lo que, según sus creadores, cumple con los requisitos del Reglamento General de Protección de Datos y reduce la exposición ante posibles accesos no autorizados.
Además, al no utilizar cámaras ni generar imágenes de vídeo, el sistema elimina el riesgo de que se filtren imágenes personales, ya que lo único que se produce es una interpretación abstracta de los movimientos.
A pesar de estos esfuerzos, investigadores y defensores de la privacidad, como el Instituto Tecnológico de Karlsruhe, en Alemania, advierten que la capacidad de identificar patrones de movimiento y presencia a través de señales inalámbricas podría usarse para rastrear a personas sin su consentimiento.






