El metaanálisis, liderado por investigadores de la Universidad de Hong Kong, encontró que el ligero aumento de riesgo observado en los análisis brutos desaparece al considerar variables familiares, genéticas y clínicas, proporcionando evidencia tranquilizadora para pacientes y profesionales de la salud que deben decidir sobre la continuidad del tratamiento durante la gestación.
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Los resultados del estudio indican que, tras controlar los principales factores de confusión, los antidepresivos de uso común no elevan el riesgo de trastornos del neurodesarrollo como el autismo y el TDAH en los niños, según el profesor Wing-Chung Chang, autor principal del estudio y docente de la Universidad de Hong Kong.
El análisis sostiene que la salud mental materna y paterna debe ser óptima para el desarrollo neurológico de la descendencia, y que los riesgos de suspender la medicación en casos de depresión moderada o grave pueden superar los riesgos potenciales de continuar el tratamiento.
Datos y alcance del metaanálisis internacional

La revisión sistemática identificó 37 estudios que incluyeron a 648.626 embarazos expuestos a antidepresivos y a 24.967.806 embarazos no expuestos, con una edad media ponderada de 28,8 años para las madres.
El análisis abarcó diferentes clases de antidepresivos: inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), antidepresivos no ISRS y tricíclicos, de los que evaluó tanto su uso materno como paterno antes y durante el embarazo.
El metaanálisis fue registrado en PROSPERO y constituye uno de los trabajos más extensos y exhaustivos en este campo, según informó la revista The Lancet Psychiatry.

Resultados principales: riesgos, factores de confusión y hallazgos clave
En los análisis iniciales, el uso materno de antidepresivos durante el embarazo se asoció con un aumento del 35% en el riesgo de TDAH y un 69% en el riesgo de autismo en la descendencia.
Sin embargo, al ajustar por factores como antecedentes de salud mental, predisposición genética y ambiente familiar, estas asociaciones se atenuaron o dejaron de ser significativas.
El profesor Chang explicó: “Sabemos que muchos futuros padres se preocupan por el posible impacto de tomar medicamentos durante el embarazo; nuestro estudio proporciona evidencia tranquilizadora de que los antidepresivos de uso común no aumentan el riesgo de trastornos del neurodesarrollo como el autismo y el TDAH en los niños”.
El estudio determinó que no existe una diferencia significativa en el riesgo de autismo según la dosis de antidepresivos ni entre fármacos ISRS y no ISRS, aunque los antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina y la nortriptilina, se asociaron con un mayor riesgo específico de TDAH y autismo.
Chang subrayó que “en conjunto, esto sugiere que no son los antidepresivos en sí mismos los que causan un mayor riesgo de autismo y TDAH, sino que es más probable que se deba a otros factores, incluida la predisposición genética a afecciones como el TDAH, el autismo y los problemas de salud mental”.

Implicancias clínicas: tratamiento de la depresión y recomendaciones para embarazadas
Los autores recomiendan que las mujeres con depresión moderada o grave no deben interrumpir sus antidepresivos durante el embarazo por temor a causar autismo o TDAH en sus hijos, en línea con las guías clínicas internacionales vigentes.
El profesor James Walker, emérito de obstetricia y ginecología de la Universidad de Leeds, señaló al al diario británico The Guardian: “El mensaje práctico es claro. Las mujeres con depresión moderada o grave no deben interrumpir sus antidepresivos durante el embarazo por temor a causar autismo o TDAH. La depresión no tratada durante el embarazo conlleva riesgos reales para la madre, el embarazo y el bebé en desarrollo, incluyendo una mayor probabilidad de parto prematuro, depresión posparto y dificultades para crear un vínculo con el bebé”.
“Los trastornos de salud mental son la principal causa de mortalidad materna en el periodo posparto hasta un año después del parto en el Reino Unido, lo que refuerza la idea de que la enfermedad mental materna no tratada conlleva graves riesgos”, añadió al respecto la doctora Anita Banerjee, profesora asociada de Medicina Obstétrica del King’s College de Londres, en declaraciones a Science Media Center.
Para los casos leves de depresión, el estudio indica que se recomienda iniciar con terapias de conversación y otros enfoques no farmacológicos, y que la decisión sobre continuar o suspender la medicación debe tomarse junto con un profesional de la salud conocedor del historial clínico de la paciente.
“Este tipo de evidencia es esencial para respaldar la toma de decisiones informada y compartida entre profesionales de la salud y pacientes”, insistió Banerjee.

Entre las principales limitaciones señaladas por los autores se encuentran la falta de datos sistemáticos sobre nivel socioeconómico, factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, duración exacta del tratamiento y baja tasa de natalidad en algunos subgrupos.
Además, la mayoría de los estudios analizados carecía de información detallada sobre la dosificación y patrones de exposición durante el embarazo. El profesor Chang destacó la importancia de continuar investigando para esclarecer si existen diferencias entre el uso continuo y el uso limitado a ciertos trimestres, así como para evaluar mejor el impacto de factores ambientales y genéticos.

Contexto internacional y debates regulatorios recientes
El debate en torno a los riesgos de los antidepresivos durante el embarazo se intensificó tras las discusiones en paneles de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2025 sobre posibles advertencias reforzadas para los ISRS.
Sin embargo, organizaciones médicas internacionales cuestionaron la perspectiva de la FDA por no considerar de manera equilibrada los daños asociados a los trastornos del estado de ánimo no tratados durante el embarazo.
El nuevo metaanálisis refuerza el consenso científico de que la salud mental materna y paterna debe ser priorizada y que, salvo casos excepcionales, la continuidad del tratamiento antidepresivo resulta segura para el neurodesarrollo infantil.






