La capital dominicana se ha convertido en tierra de nadie.
Y una gran parte de la culpa la tiene el caos motorizado que se ha apoderado de nuestras calles.
Motoristas cruzando semáforos en rojo…
Subiéndose en las aceras…
Transitando en vía contraria…
Metiéndose entre vehículos como si la ley no existiera…
Y lo peor: burlándose de la autoridad, mientras la ciudadanía decente vive atrapada entre el miedo, la impotencia y el desorden.
Hoy, en Santo Domingo, el peatón ya no está seguro ni siquiera caminando por la acera.
Las familias tienen que andar con temor, porque cualquier motorista irresponsable aparece a toda velocidad, violando todas las normas de tránsito sin consecuencia alguna.
¿Dónde está la autoridad?
¿Dónde está el régimen de consecuencias?
¿Hasta cuándo la DIGESETT y las autoridades permitirán que la ciudad sea secuestrada por el irrespeto y la imprudencia?
Aquí no se trata de atacar al motorista trabajador y honesto, que sale cada día a ganarse el sustento con dignidad.
Se trata de enfrentar a los irresponsables que han convertido las calles en una selva.
La ley debe aplicarse.
Sin miedo.
Sin privilegios.
Sin excusas.
Porque una sociedad donde nadie respeta las normas, termina hundida en el caos.
Y la gente seria, la gente que trabaja, la gente que paga impuestos y respeta la ley, merece una capital organizada, segura y civilizada.
Hasta que no exista autoridad real en las calles, el desorden seguirá gobernando la ciudad.
Multimedios Su Mundo y Su MundoTV… con el pueblo y para el pueblo.







