SANTO DOMINGO – La brillante carrera de Juan Soto en las Grandes Ligas, que hoy lo posiciona como uno de los jugadores mejor pagados y más destacados del béisbol mundial, no fue producto de la casualidad, sino de una férrea determinación y sacrificios extremos durante su etapa como prospecto en 2015.
Cristian Batista, conocido en el ámbito beisbolero como “El Niche”, entrenador que preparó a Soto para su firma con los Nacionales de Washington, compartió recientemente detalles inéditos sobre los obstáculos que el estelar jardinero superó antes de alcanzar su primer contrato profesional.
Determinación inquebrantable Según relata Batista, el joven Soto destacaba desde sus inicios por un bateo depurado, aunque enfrentaba retos físicos que debió superar con disciplina militar. Entre los sacrificios más notables, el entrenador destacó:
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Autodisciplina extrema: Ante la necesidad urgente de apoyar económicamente a su madre, Soto se instaló por cuenta propia en la pensión de novatos sin haber sido invitado formalmente.
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Superación física: Tras registrar tiempos de carrera poco competitivos en una prueba con los Marlins, el prospecto comenzó a levantarse de madrugada para entrenar en condiciones exigentes (subir lomas) con el fin de mejorar su velocidad.
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Equilibrio total: Mantuvo una alta exigencia tanto en su formación académica como en su preparación deportiva, sacrificando todos sus fines de semana.
“Me encantaba su determinación de corregir sus fallas y su enfoque constante en convertirse en un gran prospecto. Me decía una y otra vez: ‘Señor, yo tengo que firmar para ayudar a mi mamá‘”, recordó Batista durante su participación en el podcast Diamante.
La crisis actual del sistema de firmas
Más allá de la historia de éxito de Soto, Batista —quien ha formado a más de 24 jugadores de Grandes Ligas, incluyendo a Elly de la Cruz— advirtió sobre la delicada situación que atraviesa el desarrollo de talento joven en la República Dominicana.
El experimentado entrenador expresó su preocupación por la tendencia actual de firmar a peloteros desde los 9 o 10 años, lo que obliga a los programas de entrenamiento a actuar como padres y tutores durante períodos excesivamente largos. Batista advirtió que esta dinámica, sumada a la desvalorización del trabajo del entrenador, está provocando una crisis que amenaza con el cierre de muchos programas de béisbol en el país.
Ante este panorama, Batista se mostró a favor de la implementación de un draft internacional, sugiriendo que el sistema actual es insostenible tanto para los programas como para el bienestar de los jóvenes atletas.







