Desde la ingeniería de alimentos, también se recomienda priorizar el consumo de frutas nacionales e incorporarlas de forma regular en una dieta balanceada, con el fin de obtener todos sus beneficios.
Una de las voces que defiende esta premisa es la de Esteban Villamil Galindo, director del Programa de Ingeniería de Alimentos de la Fundación Universitaria Agraria de Colombia (Uniagraria), que aconsejó incluirlas dentro de una alimentación que también contemple proteínas, carbohidratos, lípidos, minerales y vitaminas.
Del mismo modo, el experto recomendó consumirlas enteras para aprovechar su contenido de fibra, teniendo en cuenta que en jugos o zumos filtrados se pierde parte de la fibra dietaria, clave para la salud digestiva y el microbioma intestinal.
Cabe mencionar que la fresa, el arándano y la uchuva aportan vitaminas (como vitamina C y vitaminas del complejo B) y minerales como manganeso, hierro y fósforo, vinculados con funciones metabólicas. Además, contienen compuestos polifenólicos, entre ellos antocianinas, responsables de las tonalidades rojizas y moradas presentes especialmente en la fresa y el arándano.
“Estos compuestos se asocian con potencial antioxidante, protección cardiovascular y reducción de marcadores inflamatorios. Además, pueden contribuir a disminuir el riesgo de síndrome metabólico y ayudar en la protección celular frente al estrés oxidativo”, explicó Villamil Galindo.
En el caso de la uchuva, el especialista señaló que contiene provitamina A derivada de carotenoides y terpenos asociados a su color amarillo, compuestos con potencial antioxidante y antiinflamatorio.
Así, el consumo frecuente de estas frutas puede contribuir a la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles cuando forman parte habitual de una alimentación equilibrada.

Cómo consumir las frutas para conservar su aporte nutricional
Los especialistas del Programa de Ingeniería de Alimentos de la Uniagraria indicaron que no existe un momento específico del día en el que los beneficios de las fresas, los arándanos y las uchuvas sean mayores. Por lo que la recomendación central es incorporarlas de manera regular dentro de una dieta balanceada.
Ante este panorama se reiteró la importancia de consumirlas frescas, como snack, en ensaladas, acompañando yogures o integradas en preparaciones con extractos vegetales como avena, almendra o soya. También pueden combinarse con cereales para aumentar el aporte de fibra, un plato que es ideal para el desayuno o las meriendas.
Para Villamil Galindo, “los batidos o smoothies representan una alternativa adecuada, ya que permiten integrar distintos compuestos bioactivos y aprovechar la fibra, vitaminas y minerales de cada fruta”, lo que no ocurre con los jugos filtrados.
El especialista recomendó consumir estas preparaciones inmediatamente después de elaborarlas, ya que la exposición al oxígeno puede acelerar procesos de oxidación y deterioro.

Conservación de estas frutas
Entre las tecnologías para conservar nutrientes se encuentran la refrigeración y la congelación a bajas temperaturas, en particular la congelación rápida, que ayuda a evitar daños en la estructura celular y favorece la conservación de vitaminas y compuestos bioactivos. Las bajas temperaturas desaceleran los procesos metabólicos naturales del fruto y permiten preservar durante más tiempo sus propiedades.
Otra alternativa es la liofilización, un proceso que retira el agua del producto congelado sin pasar por estado líquido. Villamil Galindo explicó que este método “ayuda a preservar la estructura celular y a reducir el deterioro de los compuestos bioactivos, permitiendo obtener polvos para bebidas instantáneas o snacks con alta densidad nutricional”.
También se utilizan procesos de micro y nanoencapsulación, que generan una pared protectora alrededor de vitaminas y compuestos bioactivos para mejorar su estabilidad y favorecer su liberación controlada durante la digestión.







