Santo Domingo.– El economista Raúl Feliz consideró que la reforma fiscal que impulsa el Gobierno no responde a las necesidades estructurales de la República Dominicana, aunque reconoció que podría ser la alternativa más viable ante la urgencia de incrementar las recaudaciones estatales.
Feliz explicó que el país requiere una transformación tributaria integral debido a los bajos niveles de ingresos fiscales frente a las crecientes demandas de gasto en infraestructura, servicios públicos y desarrollo social.
“No es la reforma que el país necesita. Posiblemente es la que se puede hacer, dada la urgencia”, afirmó al analizar las medidas planteadas por las autoridades para fortalecer las finanzas públicas.
El economista advirtió que algunos impuestos, como los aplicados a las transacciones bancarias, resultan eficientes para recaudar recursos de manera rápida, pero generan efectos negativos a largo plazo.
Explicó que este tipo de gravámenes encarece las operaciones financieras, desincentiva la bancarización de la población y puede afectar la formalización de la economía.
Asimismo, manifestó comprender la necesidad del Gobierno de buscar nuevas fuentes de ingresos en un contexto de presiones fiscales, aunque alertó sobre el riesgo de que medidas concebidas como temporales terminen convirtiéndose en permanentes, como ha ocurrido en ocasiones anteriores.
Feliz también planteó la necesidad de revisar la política de subsidios estatales y enfocarla de manera más eficiente hacia los sectores que realmente lo requieren.
A su juicio, el Estado dispone de mecanismos para identificar a las poblaciones más vulnerables y compensarlas mediante transferencias directas, en lugar de mantener subsidios generalizados que distorsionan los precios.
“Hay que dejar que los precios reflejen la realidad y evitar precios artificialmente subsidiados, porque eso incentiva el desperdicio de recursos”, sostuvo.
El economista afirmó que una mejor focalización de los subsidios permitiría optimizar el gasto público, proteger a los sectores más afectados y avanzar hacia una política fiscal más sostenible y eficiente.







