GINEBRA.- Las muertes relacionadas con el sida continuaron disminuyendo a nivel mundial durante 2025, al igual que las nuevas infecciones por VIH, de acuerdo con el más reciente informe divulgado por ONUSIDA. No obstante, el organismo advirtió que la reducción de los recursos financieros destinados a combatir la enfermedad podría comprometer los avances alcanzados en las últimas décadas.
Según el reporte, unas 570,000 personas fallecieron el pasado año por causas asociadas al sida, lo que representa una reducción de 9.5 % en comparación con 2024. Asimismo, las nuevas infecciones por VIH descendieron hasta aproximadamente 1.2 millones de casos, reflejando una baja de 7.6 % respecto al período anterior.
El informe destaca que la expansión del acceso a los tratamientos antirretrovirales ha sido uno de los principales factores detrás de esta mejoría. En los últimos 15 años, la cobertura de estos medicamentos pasó de 24 % a 78 % de las personas que viven con el virus, contribuyendo a una reducción acumulada de 57 % en las muertes vinculadas al VIH desde 2010.
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A pesar de estos resultados, ONUSIDA considera que el progreso actual no es suficiente para alcanzar el objetivo global de eliminar el sida como amenaza para la salud pública antes de 2030. La directora ejecutiva del organismo, Winnie Byanyima, advirtió que el mundo aún está a tiempo de lograr esa meta, pero señaló que la falta de acción podría revertir décadas de esfuerzos.
La agencia atribuye gran parte de los avances al incremento de las inversiones internacionales y nacionales en programas de prevención, diagnóstico y tratamiento. Sin embargo, subraya que los recursos disponibles siguen siendo inferiores a los niveles requeridos para mantener el ritmo de progreso.
De acuerdo con el documento, los países en desarrollo contaron con unos 18,700 millones de dólares para financiar la respuesta al VIH durante 2024. No obstante, ONUSIDA estima que serán necesarios alrededor de 21,900 millones de dólares anuales antes de 2030 para cumplir los compromisos internacionales en materia de salud.
El informe también advierte sobre el impacto de la disminución de la ayuda internacional en numerosos países de ingresos bajos y medios. En regiones como África subsahariana, donde se concentra cerca de la mitad de las nuevas infecciones registradas en el mundo, las pruebas de detección disminuyeron un 22 % y la financiación destinada a preservativos se redujo significativamente.
Al cierre de 2025, unas 40.9 millones de personas vivían con VIH en todo el planeta. De ese total, el 88 % conocía su diagnóstico y una proporción similar recibía tratamiento médico. Sin embargo, ONUSIDA alertó que cerca de nueve millones de personas continúan sin acceso a terapias antirretrovirales, una brecha que representa uno de los principales desafíos para alcanzar los objetivos globales de control de la epidemia durante esta década.







