REDACCIÓN.- Una de las tradiciones más peculiares de México volvió a captar la atención internacional al recordarse el tercer aniversario de la boda simbólica entre el alcalde de San Pedro Huamelula, en el estado de Oaxaca, y una caimán hembra conocida como Alicia Adriana.
La ceremonia, lejos de tratarse de una unión legal o romántica, forma parte de un ritual ancestral con más de 230 años de historia que busca atraer prosperidad, abundancia, buenas cosechas y bienestar para la comunidad.
En aquella ocasión, el alcalde Víctor Hugo Sosa protagonizó la celebración junto a la llamada “niña princesa”, representación simbólica de una princesa huave. La tradición conmemora la unión histórica entre los pueblos huave y chontal, cuyas diferencias habrían concluido mediante un matrimonio entre sus líderes ancestrales.
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Como parte del ritual, la caimán es vestida con trajes típicos de la región, adornada con flores y llevada en procesión por las calles del municipio antes de la ceremonia. Posteriormente, se realiza la boda simbólica y el tradicional beso que sella la unión entre el alcalde y la “princesa”.
Los habitantes consideran que esta práctica fortalece el vínculo con la naturaleza y representa una petición colectiva por lluvias favorables, fertilidad de la tierra y prosperidad para la población.
La singular ceremonia ha trascendido fronteras y cada año genera curiosidad en medios nacionales e internacionales, convirtiéndose en una de las tradiciones más llamativas del estado de Oaxaca y de toda América Latina.







