En represalia, la Guardia Revolucionaria reivindicó ataques contra bases estadounidenses en Jordania, Bahrein y Kuwait, además de golpes contra Omán. Sonaron alarmas antiaéreas en Bahrein, Kuwait interceptó «objetivos aéreos hostiles» y Jordania derribó cuatro misiles iraníes. Los bombardeos de EE.UU. dejaron al menos un muerto y cuatro heridos en el suroeste de Irán, según IRNA, tras las víctimas ya reportadas el domingo en Hormozgán y Jask.
La escalada disparó los precios del petróleo en Tokio tras el anuncio iraní de un eventual cierre de Ormuz, aunque Washington insistió en que «el tráfico está fluyendo» con normalidad. El presidente de EEUU Donald Trump afirmó que ambos países habían estado cerca de alcanzar «un acuerdo» el sábado antes de que un ataque con drones contra un buque hiciera fracasar las negociaciones, mientras el secretario general de la ONU, António Guterres, reclamó a las partes que cesen las hostilidades.








