Tal vez el escudo dominicano de la nueva cédula no fue modificado. La Junta Central Electoral (JCE) explicó que el diseño colocado en el nuevo documento de identidad y electoral es el oficial, y que las imágenes que circulan en redes sociales con supuestos errores habrían sido generadas o manipuladas con inteligencia artificial.
La institución también señaló que el escudo fue validado por el Instituto Duartiano y por la Comisión Permanente de Efemérides Patrias. Esa explicación puede ser cierta y necesaria, pero no eliminar una preocupación legítima: en la nueva cédula, el escudo no se aprecia con la claridad que debería tener un símbolo patriótico colocado en el principal documento de identidad de los dominicanos.
La discusión no debe quedarse únicamente en si hubo alteraciones o no. El punto es más simple y, a la vez, más delicado: en un documento tan importante como la cédula, el escudo nacional debe verse bien, leerse bien y reconocerse sin esfuerzo.
La cédula no es una tarjeta cualquiera. Es la identificación oficial de millones de dominicanos. Por eso, todo lo que aparece en ella debe transmitir confianza, solemnidad y respeto por la identidad nacional.
Si el ciudadano común no puede distinguir con facilidad la Biblia, el lema “Dios, Patria y Libertad” y los detalles esenciales del escudo, entonces hay un problema de legibilidad. No necesariamente de modificación, pero sí de presentación.
En medio de la controversia, y más en unas cédulas que le costaron al país al rededor de unos tres mil trescientos sesenta y un millón quinientos cuarenta mil novecientos noventa y dos pesos con veinti dos centavos (RD$ 3,361,540,992.22), algunas de las cuestionantes de los dominicanos reflejan precisamente esa inquietud: “¿Mi cédula me la imprimieron con IA entonces?”, “La Biblia no se ve igual”, “¿Entonces uno tiene que andar con una lupa?” y “En la cédula anterior uno no tenía que usar lupa para ver el escudo”, «Quitaron Dios, Patria y Libertad». También hay quienes señalan que la Biblia fue colocada tan pequeña que pareciera no tener la importancia que representa dentro del símbolo nacional.
La aclaración de la JCE era necesaria, sobre todo en tiempos en que una imagen falsa puede encender una controversia nacional en cuestión de minutos. Sin embargo, la propia polémica revela algo que debe ser tomado en cuenta ya que si tanta gente tuvo dudas, es porque visualmente el escudo no se aprecia con suficiente nitidez..
En mi caso, hacer la comparación con la nueva licencia de conducir fue inevitable. En ese documento, el escudo nacional se identifica con mayor facilidad. Se lee “Dios, Patria y Libertad”, se distingue la Biblia abierta, se aprecian los detalles propios del símbolo patriótico y en la franja roja se puede leer “República Dominicana”. Esa visibilidad transmite respeto, orden y confianza.
Eso no ocurre con la misma claridad en la nueva cédula, al menos en las imágenes presentadas públicamente. Y no me quedé solo con las imágenes que circulan en redes sociales: hice mi propia foto y pude notar la diferencia entre los escudos de ambos documentos, incluso en los tonos de los colores rojo y azul.
También tomé una foto de la cédula anterior, donde sí se aprecian con mayor claridad los detalles del escudo dominicano, incluyendo la Biblia, el lema y la composición general del símbolo. Incluso se nota una diferencia en los tonos de los colores azul y rojo, lo que refuerza la percepción de que el escudo de la nueva cédula luce menos definido y menos visible.
Cuando se trata del escudo nacional, la legibilidad no es un detalle menor. No debería ser necesario acudir a explicaciones institucionales para que el ciudadano entienda que el símbolo está correcto, la mejor defensa contra la desinformación es asegurarnos de que el diseño en documentos oficiales no dejen espacio a dudas innecesarias.
La JCE tiene la responsabilidad de explicar, pero también de escuchar. Si una parte de la ciudadanía no logra identificar con claridad los elementos principales del escudo, entonces hay una falla visual que merece revisión.
No se trata de alimentar rumores ni de validar teorías sin fundamento. Se trata de reconocer que, en materia de símbolos nacionales, la forma también comunica.
El escudo dominicano representa historia, soberanía, fe, patria y libertad. Por eso no debe aparecer como una figura borrosa, reducida o difícil de interpretar en el documento más importante de identificación nacional.
Tal vez no lo modificaron. Pero si no se lee, si no se distingue y si necesita una explicación para que el ciudadano entienda que está correcto, entonces el problema existe.
La nueva cédula debe ser moderna, segura y funcional. Pero también debe cuidar con especial rigor los símbolos que representan a la República Dominicana. Porque la identidad nacional no solo se lleva en el bolsillo: también debe verse con dignidad, precisión y respeto.











