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Conflicto palestino-israelí: décadas de frustraciones y diplomacia internacional fallida

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A lo largo de décadas, la diplomacia internacional ha buscado una solución para el conflicto palestino-israelí, pero los esfuerzos han resultado en una serie de desencuentros y fracasos.

Tras numerosos intentos de mediación de la ONU, la inoperancia de mecanismos y resoluciones ponen de manifiesto al caso palestino como ejemplo del debilitamiento de los esfuerzos internacionales a consecuencia de tensiones geopolíticas, intereses nacionales y falta de voluntad política.

Una fotografía fechada antes de 1937, durante el Mandato Británico en Palestina, muestra a árabes manifestándose en la Ciudad Vieja de Jerusalén contra la inmigración judía a Palestina. Se puede ver a Jamal al-Husayni, presidente del Partido Árabe Palestino y miembro de la influyente familia Husayni (C, con fez, la cabeza un poco inclinada) en medio de la multitud. <yoastmark class=

De gran complejidad, el conflicto israelí-palestino se ha caracterizado por su prolongación en el tiempo. Para 1989, cerca de cien países reconocían la existencia de un Estado palestino. En ese momento, la comunidad internacional negociaba un acuerdo territorial con Israel que permitiera el pleno reconocimiento del Estado de Palestina, una meta que no se cumplió. Para 2005, Israel retiró sus tropas y desmanteló sus asentamientos en la Franja de Gaza como parte del que se conoce como “Plan de Desconexión”, aunque no cesó por completo su presencia en el territorio palestino.

El plan de Israel dejó claro que mantendría el control sobre el perímetro exterior de Gaza y su espacio aéreo, reclamando también la capacidad de llevar a cabo actividades militares en el espacio marítimo. Este movimiento se consideró un intento para apaciguar a los críticos de la ocupación israelí, pero no condujo a una resolución del conflicto.

Otro elemento fundamental para entender la problemática regional es el bloqueo a la Franja de Gaza, un territorio en el que viven más de dos millones de habitantes en solo 140 kilómetros cuadrados y con fronteras controladas por Israel y Egipto. 

Rodeados de muros de concreto y cercas de alambre de púas, la población no puede abandonar el territorio sin un permiso aprobado por Israel, por lo que se ha descrito a la Franja de Gaza como “la prisión al aire libre más grande del mundo”

Israel ha argumentado que ese boqueo es necesario para prevenir ataques del grupo islamista Hamás, que desde 2007 controla Gaza y es considerado “terrorista” por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea.

Pese a esa justificación, el cerco ha sido condenado por Naciones Unidas y grupos de derechos humanos.

Pero, ¿cuál ha sido el papel de la diplomacia internacional en este conflicto?

Naciones Unidas y la creación del Estado de Israel

Naciones Unidas desempeñó un papel importante en la creación del actual Estado de Israel. Cuando los británicos anunciaron su decisión en 1947 de renunciar al Mandato de Palestina, una administración territorial vigente desde 1920, tras la Primera Guerra Mundial, la ONU creó un comité especial al que encargó examinar la situación.

Fotografía de archivo tomada en septiembre de 1947 que muestra a algunos de los 4.500 emigrantes judíos del "Éxodo de 1947" original retenidos en el campo de Pöpendorff, cerca de Lübeck (Alemania), tras dos meses de calvario por los mares entre Francia, Palestina y Alemania. La mayoría de ellos regresaron a Palestina cuando se estableció el Estado de Israel en mayo de 1948. El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas votó la resolución 181 sobre la división de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe. <yoastmark class=

La mayoría de los integrantes del llamado Comité Especial sobre Palestina (UNSCOP) apoyó un Plan de Partición del territorio en dos Estados independientes, uno judío y otro árabe, y un estatus separado para Jerusalén, bajo auspicio de la ONU. El plan respaldado por los dos tercios requeridos de la Asamblea General el 29 de noviembre de 1947.

Los británicos se retiraron según lo programado y, a mediados de mayo de 1948, Israel declaró su independencia, pero inmediatamente tropas árabes comenzaron la invasión de los territorios repartidos.

La ONU continuó tratando, aunque con poco interés y preocupación, diversos aspectos de ese conflicto -incluida la asistencia de refugiados y el establecimiento de la Fuerza de Emergencia de Naciones Unidas en el Sinaí después de la Guerra en la península 1956-, pero la atención del organismo no fue en la misma medida que en los años posteriores.

Foto de archivo: El presidente egipcio Anwar Sadat (con uniforme blanco de almirante) besa la bandera egipcia que le fue entregada en El Arich el 26 de mayo de 1979, durante la ceremonia de devolución de la capital del Sinaí a la soberanía egipcia tras 12 años de ocupación israelí.
Foto de archivo: El presidente egipcio Anwar Sadat (con uniforme blanco de almirante) besa la bandera egipcia que le fue entregada en El Arich el 26 de mayo de 1979, durante la ceremonia de devolución de la capital del Sinaí a la soberanía egipcia tras 12 años de ocupación israelí. © AFP

La Guerra de los Seis Días, en junio de 1967, marcó un importante punto de inflexión. Fue el comienzo de un nuevo período en el que la ONU ayudó a establecer los parámetros diplomáticos para futuros esfuerzos de resolución del conflicto árabe-israelí y, cada vez más, se convirtió en un foro para la retórica, resoluciones y acciones antiisraelíes.

La evolución del territorio palestino vienes desde hace más de 70 años. El territorio palestino se ha reducido a un 15%, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios.
La evolución del territorio palestino vienes desde hace más de 70 años. El territorio palestino se ha reducido a un 15%, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios. ©

El cambio de perspectiva comenzó a desarrollarse durante abril y mayo de 1967, a medida que se desenvolvían los eventos que conducirían a una nueva guerra. La ONU no se vio en Israel como una barrera efectiva para el conflicto.

La decisión, el 19 de mayo, de retirar la Fuerza de Emergencia de Naciones Unidas de la frontera entre Israel y Egipto, a solicitud de Egipto, y la ocupación de sus posiciones por contingentes de la Brigada de Liberación de Palestina y las fuerzas armadas de Egipto, se consideró crucial.

Abba Eban, ministro israelí de Asuntos Exteriores de 1966 a 1974, describió el estado de ánimo de Israel y su reacción en estos términos:

Mientras Israel se preparaba para el asalto, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en un silencio vergonzoso, escuchó al representante egipcio anunciar ‘un estado de guerra abierto’ con Israel. No hizo ni dijo nada. Así encendió la luz verde más verde ante el agresor exultante. Israel no olvidaría pronto la renuncia de las Naciones Unidas a su deber de defender sus derechos según la Carta

Violaciones de Derechos Humanos por parte de ambos bandos

Uno de los aspectos más controvertidos de la actual escalada entre Israel y Hamás ha sido el lenguaje y las acciones. Se ha denunciado que tanto líderes israelíes como militantes palestinos han hecho declaraciones que incitan a la violencia y promueven el castigo colectivo de civiles, lo que constituye un crimen de guerra según el Derecho Internacional.

Las declaraciones del ministro israelí Yoav Gallant, en las que ordenó un “cerco completo de la Franja de Gaza” y utilizó un lenguaje fuertemente condenado, han generado preocupación en la opinión pública. En respuesta, el Alto Comisionado de la ONU, Volker Türk, subrayó que “estas acciones constituyen crímenes atroces que carecen de justificación” y solicitó una investigación de acuerdo con las normas internacionales.

Familiares del palestino Majdi al-Sutari, de 11 años, lloran durante su funeral en el campo de refugiados de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 28 de julio de 2018, que murió a causa de las heridas tras recibir disparos de las tropas israelíes durante las protestas a lo largo de la frontera el día anterior. Desde finales de marzo ha habido una violencia persistente entre el ejército israelí y los manifestantes palestinos a lo largo de la frontera entre Gaza e Israel en la que han muerto al menos 157 palestinos.
Familiares del palestino Majdi al-Sutari, de 11 años, lloran durante su funeral en el campo de refugiados de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 28 de julio de 2018, que murió a causa de las heridas tras recibir disparos de las tropas israelíes durante las protestas a lo largo de la frontera el día anterior. Desde finales de marzo ha habido una violencia persistente entre el ejército israelí y los manifestantes palestinos a lo largo de la frontera entre Gaza e Israel en la que han muerto al menos 157 palestinos. © AFP – Said Khatib

“En términos generales la afectación de la infraestructura es muy difícil, en primer lugar porque los palestinos nunca han tenido armas de grueso calibre, pesadas, no tienen blindados, no tienen aviación entonces es muy difícil, e Israel es una potencia, tiene el famoso sistema ‘domo de hierro’”, dijo Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de la Universidad del Rosario.

Además, las partes involucradas se enfrentan a graves desafíos humanitarios y legales. Organismos internacionales han señalado que los avisos de Israel a los civiles para que se protejan de sus ataques no son suficientes debido al bloqueo que afecta a la Franja de Gaza desde 2007, que limita la capacidad de las personas para buscar refugio.

Un miembro de un kibutz israelí empuja un cochecito de bebé junto a unos muros de cemento de protección recién construidos alrededor de una guardería en el centro del kibutz Nahal Oz, situado cerca de la frontera con la Franja de Gaza, el 8 de septiembre de 2014. Desde el alto el fuego entre Israel y los militantes de Hamás, tras cincuenta días de enfrentamientos, la mayoría de los residentes israelíes que viven cerca de la frontera con el enclave palestino regresaron a sus hogares con el ejército en alerta máxima y nuevas medidas de seguridad para protegerlos.
Un miembro de un kibutz israelí empuja un cochecito de bebé junto a unos muros de cemento de protección recién construidos alrededor de una guardería en el centro del kibutz Nahal Oz, situado cerca de la frontera con la Franja de Gaza, el 8 de septiembre de 2014. Desde el alto el fuego entre Israel y los militantes de Hamás, tras cincuenta días de enfrentamientos, la mayoría de los residentes israelíes que viven cerca de la frontera con el enclave palestino regresaron a sus hogares con el ejército en alerta máxima y nuevas medidas de seguridad para protegerlos. AFP – MENAHEM KAHANA

“Hay que aclarar que Israel ha violado más el Derecho Humanitario y el Internacional. Nunca ha acatado las resoluciones de Naciones Unidas y dada su superioridad ha hecho como ha querido. Con el respaldo de EE. UU. y Europa”, añadió en entrevista con France 24, Román López Villicaña, exprofesor de la Universidad de las Américas de Puebla, México, experto en el conflicto del Medio Oriente y en historia palestina.

Los protocolos de la Convención de Ginebra prohiben bajo cualquier circunstancia el ataque a no combatientes, dentro de ese concepto de no combatientes está la población civil.

“Tanto Hamás como el Ejército israeli en sus respuestas contra el ataque de Hamás violan ese elemento del derecho internacional”, manifestó Margarita Cadavid, especialista en Derechos Humanos y Defensa ante Sistemas Internacionales de Protección.

“Una cárcel a cielo abierto”

Uno de los escenarios de la violación de Derechos Humanos es la Franja de Gaza. Una pequeña porción de tierra situada entre Israel y Egipto ha sido el epicentro de una crisis humanitaria que persiste, en gran parte, debido a una serie de desafíos políticos y legales. El debate en curso sobre el bloqueo impuesto a la región se retoma con los ataques a la franja.

Con una densidad de población extrema, se ha convertido en un lugar donde Hamás ejerce un fuerte control sobre aspectos cruciales de la vida cotidiana. Esta organización ha sustituido a funcionarios civiles, jueces y profesores y ha tomado medidas que han tenido graves consecuencias humanitarias y económicas en todos los sectores de la sociedad.

Una mujer palestina espera la apertura de la terminal de Rafah para cruzar la frontera entre Gaza y Egipto a primera hora del 26 de noviembre de 2005, ya que la ruta de tránsito abre el mundo a los 1,3 millones de residentes de la Franja de Gaza, en su mayoría empobrecidos, tras los temores de que el territorio se transformara en una "prisión gigante" después de 38 años de ocupación israelí. Colas de emocionados palestinos hacían cola hoy para esperar la apertura del paso fronterizo de Rafah desde la Franja de Gaza a Egipto, la única puerta de acceso al mundo exterior del diminuto territorio. Unos 1.000 palestinos esperaban para cruzar a Egipto por primera vez desde que se cerró la frontera en 2005, sin tener que pasar antes por los controles de seguridad israelíes.
Una mujer palestina espera la apertura de la terminal de Rafah para cruzar la frontera entre Gaza y Egipto a primera hora del 26 de noviembre de 2005, ya que la ruta de tránsito abre el mundo a los 1,3 millones de residentes de la Franja de Gaza, en su mayoría empobrecidos, tras los temores de que el territorio se transformara en una “prisión gigante” después de 38 años de ocupación israelí. Colas de emocionados palestinos hacían cola hoy para esperar la apertura del paso fronterizo de Rafah desde la Franja de Gaza a Egipto, la única puerta de acceso al mundo exterior del diminuto territorio. Unos 1.000 palestinos esperaban para cruzar a Egipto por primera vez desde que se cerró la frontera en 2005, sin tener que pasar antes por los controles de seguridad israelíes. © AFP – Mohammed Abed

Según las Naciones Unidas, los gazatíes están en una situación peor ahora que en la década de 1990, con altas tasas de desempleo, escasez de viviendas, problemas de agua y saneamiento, y una falta de acceso a la educación.

Además, más de la mitad de la población de Gaza tiene menos de 18 años, y el desempleo afecta especialmente a las mujeres y a los jóvenes. La situación se agrava por las restricciones a la importación y exportación, así como por la falta de lluvia y recursos naturales para proporcionar agua potable limpia. Además, la falta de escuelas adecuadas es un problema grave.

El bloqueo terrestre, aéreo y marítimo de Israel ha atrapado a más de dos millones de personas en la Franja de Gaza desde 2007. Ninguna parte de la sociedad o la economía de Gaza ha quedado intacta.
El bloqueo terrestre, aéreo y marítimo de Israel ha atrapado a más de dos millones de personas en la Franja de Gaza desde 2007. Ninguna parte de la sociedad o la economía de Gaza ha quedado intacta. © FRANCE 24

Este bloqueo ha sido descrito como un “castigo colectivo” para los habitantes de Gaza. El debate sobre la legalidad de este bloqueo y su efecto en la población civil se ha convertido en un tema importante en la arena internacional.

En 2010, las Fuerzas de Defensa de Israel abordaron en aguas internacionales un convoy que buscaba superar el bloqueo y llevar ayuda humanitaria para Gaza. Esto causó la muerte de nueve activistas y generó indignación en todo el mundo.

Un informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU declaró a Israel como una potencia ocupante y señaló que los pasajeros del Mavi Marmara eran civiles bajo la protección del Derecho Internacional.

El permanente veto de EE. UU. a las condenas a Israel en el conflicto

Estados Unidos ha vetado al menos 53 resoluciones sobre este conflicto en la ONU desde 1972. El primer veto ocurrió con la resolución S/10784, que expresaba preocupación por la situación en el Medio Oriente y condenaba la agresión israelí en la frontera con Líbano. Esta resolución fue propuesta por Guinea, Yugoslavia y Somalia y solo fue bloqueada por Estados Unidos, mientras que Panamá se abstuvo.

También bloqueó varias resoluciones similares, incluida una en 1975, cuando estalló la guerra civil en Líbano. Esta resolución pedía a Israel que cesara sus ataques militares contra el Líbano.

En 1982, España propuso una resolución que exigía que las fuerzas israelíes se retiraran de inmediato y sin condiciones a las fronteras internacionalmente reconocidas del Líbano en un plazo de seis horas. Nuevamente, Estados Unidos bloqueó la resolución.

Un miembro indio de las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU toma posición en la puerta de Abbassiyeh, en la frontera entre Líbano e Israel, el 30 de julio de 2000. Se están desplegando tropas de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) en cuatro puntos fronterizos de la zona anteriormente ocupada por Israel.
Un miembro indio de las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU toma posición en la puerta de Abbassiyeh, en la frontera entre Líbano e Israel, el 30 de julio de 2000. Se están desplegando tropas de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) en cuatro puntos fronterizos de la zona anteriormente ocupada por Israel. © AFP – Taher Abou Hamdan

En 1985, 1986 y 1988, Estados Unidos bloqueó resoluciones parecidas y, aunque la guerra civil libanesa terminó en 1990, Israel no se retiró del sur del país hasta 2000.

Jerusalén, sagrada para varias tradiciones religiosas, incluidas el judaísmo, el cristianismo y el islam, también ha sido un tema de bloqueos por parte de Estados Unidos en la ONU. El estatus final de Jerusalén, según el Acuerdo de Oslo, solo se debatiría en etapas posteriores a un acuerdo de paz.

Las resoluciones han instado a Israel a proteger los lugares santos bajo su ocupación, considerados patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco y muestran preocupación por las medidas que cambian el carácter de los territorios ocupados. Estados Unidos también ha bloqueado resoluciones que piden a Israel que respete los lugares sagrados musulmanes en Jerusalén.

Estados Unidos ha bloqueado, asimismo, al menos cuatro resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que condenan los asentamientos israelíes en tierras palestinas, que se consideran ilegales según el derecho internacional. Actualmente, hay entre 600.000 y 750.000 israelíes en más de 250 asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este.

Los asentamientos, considerados un obstáculo pesado para la creación de un Estado palestino, han crecido considerablemente bajo el liderazgo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien asumió el cargo en 2009.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (centro), durante una reunión del gabinete en la Oficina del Primer Ministro en Jerusalén, el lunes 17 de julio de 2023.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (centro), durante una reunión del gabinete en la Oficina del Primer Ministro en Jerusalén, el lunes 17 de julio de 2023. © AP – Ohad Zwigenberg

El presidente estadounidense, Joe Biden, ha mostrado su respaldo a un alto el fuego, pero también ha mantenido la política tradicional de apoyo a Israel y su derecho a defenderse. Su postura se enfrenta a la presión de los demócratas progresistas y otros que buscan un mayor apoyo a los derechos palestinos.

¿Aún es viable la solución de dos Estados?

La solución de dos Estados busca abordar el conflicto entre israelíes y palestinos, que es esencialmente una disputa sobre cómo dividir el territorio. Esta solución se basa en la idea de establecer en Estado palestino independiente al de Israel.

A pesar de que la mayoría de los gobiernos y organismos internacionales respaldan esta solución, se enfrenta a varios problemas fundamentales. Estos incluyen la delimitación de fronteras, el estatus de Jerusalén, la cuestión de los refugiados palestinos y la seguridad para ambas partes.

Una vista general tomada desde el Monte de los Olivos muestra la Cúpula de la Roca de Jerusalén con el resto de la ciudad santa al fondo el 11 de octubre de 2023, mientras la feroz guerra entre Israel y el movimiento Hamás más al sur entra en su quinto día. Hamás ha calificado su ofensiva coordinada por tierra, mar y aire contra Israel, iniciada el 7 de octubre, de "Operación Inundación de Al-Aqsa".
Una vista general tomada desde el Monte de los Olivos muestra la Cúpula de la Roca de Jerusalén con el resto de la ciudad santa al fondo el 11 de octubre de 2023, mientras la feroz guerra entre Israel y el movimiento Hamás más al sur entra en su quinto día. Hamás ha calificado su ofensiva coordinada por tierra, mar y aire contra Israel, iniciada el 7 de octubre, de “Operación Inundación de Al-Aqsa”. © AFP – Ahmad Gharabli

El primer ministro Benjamin Netanyahu, a pesar de expresar apoyo a la solución de dos Estados en palabras, ha continuado expandiendo los asentamientos en Cisjordania.

“Cuando sucedió la Primera Intifada (levantamiento palestino 1987-1993) también pensábamos que era imposible que hubiera paz, pero a veces la comunidad internacional necesita una emergencia humanitaria de estas dimensiones para interesarse” expresó Mauricio Jaramillo, profesor de la Universidad del Rosario de Colombia, en entrevista con France 24.

La mejor muestra de esto es que hoy el actor principal palestino es Hamás, que preconiza la destrucción de Israel, e Israel tiene el gobierno más derechista, radical y supremacista de la historia. Una tormenta que favorece a los extremismos y deja a una población civil inerme ante las balas, los cohetes y las bombas en ambos lados.

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