Uno de los puntos que emocionó al presidente Luis Abinader en su alocución de este viernes 16 de agosto, fue cuando se refirió a que el progreso y desarrollo del país no dependen únicamente de quienes hoy tenemos el honor de ocupar posiciones de liderazgo. Dependen, sobre todo, de la fuerza y el compromiso de cada dominicano y dominicana.
En estos tiempos agitados en que muchas veces la emoción se impone a la razón, yo quiero reafirmar mi compromiso en el trabajo, en la persistencia, en escuchar, en la moderación, en la concertación y en la convivencia.
Sé que la política no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar el bienestar colectivo. La buena política significa ante todo servir a los demás. Es el arte de hacer que cada ciudadano se sienta valorado y pueda acceder a las oportunidades que necesita para hacer realidad sus aspiraciones.
El país que queremos debemos construirlo entre todos. A la clase política hoy aquí presente le pido que no sumemos más desacuerdos a la calle ni más problemas a las familias. Aportemos soluciones. Eso también es patriotismo.
Muy cerca veo el día, en que todos los hijos de esta tierra cantarán estos versos de nuestra poetisa nacional Salomé Ureña:
“Venciste, Patria, y tu preclaro nombre con destellos de luz graba la historia”,
Nuestro país es dulce tierra de progreso, sobre él estamos construyendo el futuro que todos merecemos. Tierra que nuestros padres nos legaron, tierra que nosotros conservamos, tierra de orgullo y esperanza, tierra en la que sembraremos desarrollo, justicia y paz.
Sí, sí señores la República Dominicana será una gran nación, y todos viviremos esa realidad. Ese, será el día en el que las alturas de la Cordillera Central alumbrarán desarrollo.






