Redacción. – Varias comunidades del suroeste de Santiago enfrentan graves deficiencias en infraestructuras educativas, afectando a cientos de estudiantes al inicio del nuevo año escolar.
En la Escuela Villa Progreso, ubicada en La Herradura, se reportó un accidente grave tras la caída de un estudiante sobre planchas de zinc que cercan el área trasera del plantel, utilizadas como muro perimetral provisional. El menor sufrió un desprendimiento de retina y tuvo que ser trasladado a la capital para una segunda intervención quirúrgica.
La comunidad ha solicitado en múltiples ocasiones la construcción de un muro perimetral adecuado, sin obtener respuesta de las autoridades.
Otros sectores como La Canela y Hato del Yaque también presentan problemas críticos. En Hatillo, la Escuela Mayra del Rosario Grullón colapsó hace más de dos años y aún no ha sido reconstruida. Mientras tanto, los estudiantes reciben docencia en condiciones precarias dentro de un club comunitario.
En Villa Bao, la construcción de una escuela básica iniciada en 2015 continúa paralizada, a pesar de contar con más del 80 % de avance. La obra no ha sido concluida por conflictos en el pago de terrenos.
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En Sabana Iglesia, continúa pendiente la terminación de la escuela de Los Ranchos, así como las canchas techadas de la Generosa Ferreira y la Elisa Genao, consideradas vitales para la formación integral de los jóvenes.
Otro caso alarmante es el del Liceo de El Caimito, finalizado en 2018, pero que no ha sido inaugurado ni equipado. El centro permanece cerrado desde su entrega.
También se ha cuestionado el uso del presupuesto educativo, que ha disminuido del 4 % al 3.82 % del PIB, mientras persisten escuelas colapsadas, obras paralizadas y niños recibiendo clases en condiciones indignas.
Las comunidades afectadas continúan demandando la intervención urgente de las autoridades del Ministerio de Educación y la conclusión de las infraestructuras necesarias para garantizar una educación segura y digna.








