BUENOS AIRES (AP) — De un lado, volver a ganarle al clásico rival en casa después de dos décadas y sacar pasaje al próximo Mundial. Del otro, bajarle los humos al campeón del mundo y dejar atrás los traumas del último tiempo.
Argentina y Brasil se medirán el martes en el estadio Monumental de Buenos Aires por las eliminatorias sudamericanas para la Copa del Mundo 2026, en un duelo con suficientes atractivos como para que la ausencia del astro Lionel Messi y el postergado regreso de Neymar queden en segundo plano.
La Albiceleste ha ampliado su ventaja como líder de la clasificación (28 puntos) tras vencer 1-0 de visitante a Uruguay, un resultado que no le hizo justicia a la superioridad futbolística de los dirigidos por Lionel Scaloni, aun sin su ilustre capitán en cancha. Messi quedó fuera de la doble fecha de la eliminatoria por una lesión muscular.
Con un empate, Argentina se asegura su presencia en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Pero los campeones del mundo tienen otra zanahoria por la cual ir detrás: volver a ganarle al clásico rival en casa después de 20 años.
La última vez fue 3-1 en 2005 por las eliminatorias para el Mundial del año siguiente.







