Bangkok.– Varios países de Asia han comenzado a aplicar medidas de ahorro energético, como reducción de jornadas laborales, teletrabajo y cierre temporal de universidades, ante la incertidumbre sobre el suministro de petróleo y gas provocada por la guerra en Oriente Medio y las tensiones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde transita cerca del 20 % del crudo mundial.
La preocupación por el suministro energético ha aumentado luego de que Irán amenazara con afectar el tránsito de barcos en el estrecho de Ormuz, vía que conecta el golfo Pérsico con el de Omán y por la cual circula gran parte del petróleo y gas natural licuado (GNL) que abastece al mercado asiático.
La crisis ha provocado un incremento en los precios del petróleo, que superaron los 100 dólares por barril antes de estabilizarse ligeramente tras declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de que el conflicto termine pronto.
En Asia oriental, gobiernos como los de Corea del Sur, Japón y China analizan acciones para proteger su seguridad energética. Corea del Sur evalúa imponer límites al precio del combustible, mientras Japón estudia liberar reservas estratégicas de crudo y China aseguró que tomará las medidas necesarias para garantizar el suministro estable.
En el sudeste asiático, Filipinas redujo a cuatro días la jornada laboral en algunos departamentos gubernamentales para disminuir el consumo de combustible. En Birmania (Myanmar), la junta militar comenzó a racionar el combustible y restringir la circulación de vehículos.
Tailandia, altamente dependiente de las importaciones energéticas, congeló por 15 días el precio del diésel, promovió el teletrabajo en oficinas públicas no esenciales y exhortó a la población a reducir el uso de aire acondicionado y ascensores para ahorrar energía.
En el sur de Asia también se han adoptado medidas de austeridad. Pakistán ordenó el cierre por dos semanas de escuelas y universidades, redujo la jornada laboral de las oficinas públicas a cuatro días y recortó el combustible destinado a vehículos oficiales.
Bangladés decidió cerrar todas las universidades hasta el final del mes del Ramadán e implementó un protocolo de ahorro energético que regula el uso de aire acondicionado y electricidad.
Mientras tanto, India aseguró que sus importaciones de petróleo continúan llegando mediante rutas alternativas, aunque restaurantes y hoteles advierten que enfrentan escasez de gas licuado de petróleo, lo que amenaza la continuidad de sus operaciones.
La dependencia asiática del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz mantiene en alerta a los gobiernos de la región, que buscan aplicar medidas preventivas para proteger sus economías y evitar un impacto mayor en el suministro energético.











